El Escribiente

C.S Lewis: Un poco de su legado en la música. (Parte I)

Mayo 3, 2009 · 1 comentario

 

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por Boris J Pinto.

La influencia de la obra de CS Lewis ha sido profunda en medio de la cultura tanto secular como cristiana de los últimos 50 años. En nuestro medio,  recién empezamos a asomarnos  a su obra y su legado, gracias a la enorme difusión de la reciente película de Walt Disney y Walden Media, The Lion the witch and the wardrobe, la primera  de una serie compuesta por siete capítulos, Las Crónicas de Narnia. En este sencillo artículo, simplemente revisaremos algunos ejemplos de la enorme influencia que la obra de Lewis ha ejercido en medio de nuestro tiempo a través de la música.

BANDAS CRISTIANAS INFLUENCIADAS POR LA OBRA DE C.S. LEWIS:

Sixpence None the Richer: Por varios años, C.S. Lewis dirigió un pequeño espacio radial en la BBC de Londres. Solía contar sencillas historias que aproximaran a cada espectador a la verdad y la vigencia del cristianismo en cada vida. Durante uno de aquellos espacios, relató la historia de un niño que le pide a su padre le regale seis peniques para con ellos, comprarle un regalo en su cumpleaños. En el momento en que aquel niño recibe los seis peniques, no hay en el mundo un niño más rico, que aquel que tiene sus seis peniques, de allí el nombre de la banda. Fruto de aquel programa radial, C.S Lewis compilaría años después su conocido tratado apologético Mere Christianity.

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“C. S. Lewis was comparing that to his belief that God gave him and us the gifts that we possess to serve him,” Nash told Letterman on the July 7, 1999, broadcast. “We should do it humbly, with humble hearts, realizing how we got the gifts in the first place.”

Caedmon’s Call: Su canción  High Countries, está basada en la obra  The Great Divorce, una extraordinaria e imaginativa  aproximación a la realidad del Infierno como una eterna separación y ausencia de Dios en nuestro enfrentamiento ante la muerte.

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2nd Chapter of Acts: Esta legendaria banda de los años setenta, una de las protagonistas del Jesús Movement, con su trabajo The Roar of Love, inspirada en El León, La bruja y el ropero, nos ofrece una interesante travesía a través de 14 cortes que nos resumen musicalmente la historia del primer capítulo de Las Crónicas de Narnia.

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Poor Old lu: Banda  nacida  en Vashon Island, Washington, pionera  del sonido alternativo dentro del ámbito cristiano de comienzos de los años noventa, tomó su nombre de una expresión presente en El León, la bruja y el ropero en su capítulo tercero: “So you’ve been hiding, have you?” said Peter. “ Poor old Lu, hiding and nobody noticed!

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Massivivid- Deitiphobia: Estas dos bandas corresponden a proyectos paralelos desarrollados por una pareja de talentosos esposos dedicados al sonido electrónico e industrial, o como ellos mismos se hacen llamar Post.nuclear rock and roll. Wally y Sheri Shaw, tienen una marcada influencia de varias fuentes como G.K Chesterton, Ray Bradbury y C.S lewis. Canciones como Brightblur y Unmade tienen una clara influencia de los escritos de C.S lewis.

 
I stand amazed in this place
Sun dried salt stains on my face
always You never me
this is where I’ve got to be
In Your name there is a song I sing
But the melody’s escaping me
You will always be a mystery
God, this is where I’ve got to draw my lines
And tell you how I feel because its time
To crawl into the hands that tore my sky [Brightblur].
Su canción Deep heaven está basada en otra saga de ciencia ficción de Lewis, Perelandra
 
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Phil Keaggy: el legendario y talentoso guitar hero de la escena cristiana contemporánea, ha demostrado en varias ocasiones su afición a los escritos de Lewis. En su álbum de 1976, Love Broke thru, encontramos el tema As the ruins falls, basada en el poema homónimo de Lewis, escrito tras la muerte de su esposa Joy Davidman Gresham en 1960. Su álbum instrumental y acústico de 1991, Beyond Nature, está concebido a partir de una reflexión  de Lewis acerca de la naturaleza como reflejo de la gloria de Dios. Algunos cortes de este trabajo como Brother Jack, hacen clara alusión a esta influencia. En su álbum también instrumental de 2002, Hymnsongs, en su corte This fragile vessel, hace referencia a un tema compuesto en honor a Lewis,  apodado por algunos amigos cercanos como Jack.
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Keith Getty-Maire Brennan: El primero es un talentoso músico y compositor irlandés. Maire Brennan es hermana de Enya y cofundadora del renombrado grupo de música celta Clannad. Conocida por ser junto a bandas como Iona, Eden’s Bridge y The Crossing  una de las voces representativas de la música celta cristiana en nuestros días. Juntos compusieron y lanzaron en 2001 This fragile Vessel. Por su parte Keith Getty compuso junto a Douglas Gresham,  Jack, un musical basado en la vida y obra de C.S Lewis.
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Michelle Tumes: Una voz que empezó en el ámbito del  pop comercial y que recientemente ha producido algunos trabajos de orientación mas cercana al sonido celta, en su tema Untame lion, del álbum Listen hace alusión a Aslan.
I love an untame lion
He’s broken every chain
I’m free now how can I resist
His voice singes out my name
 
He’s calling me
To a place where love’s the only song
He’s calling me
To a place where night will dance
With endless dawn dancing on and on and on .
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Narnia: Banda escandinava dedicada al hard rock melódico, con un sonido muy clásico y en ocasiones algo progresivo y sinfónico, debe su nombre a Las Crónicas de Narnia, así como diversos trabajos que hacen alusión a este trasfondo temático.
 
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Narnia: Banda británica de los años setenta, exponentes de un marcado rock progresivo, con letras muy metafóricas, autores del álbum de 1974,  Aslan Is Not A Tame Lion (Myrrh 1974)
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Chasing Furies: El nombre de la banda guarda relación con las furias mitológicas a las cuáles Lewis hace alusión en su libro Till We Have Faces, lectura preferida de Sarah Meeker, líder de esta banda ya disuelta.
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Michael Card: Además de reconocer la influencia del autor irlandés en sus libros y en su música, Michael Card obtuvo el premio C.S. Lewis Children’s Book Awards por su trabajo Sleep sound in Jesus.
 

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Fold Zandura : Esta banda de synth-pop/sci-fi, reconoce la influencia de Lewis en trabajos como Ultraforever.
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Marcos Vidal: Reconocido músico y  compositor español, publicó su tema Aslan en su trabajo Nada Especial:

 

Desata el poderío,

de Tu voz una vez más,

rugido de león de la tribu de Judá.

Eres invencible en la batalla,

eres como el sol de la mañana. ,

Tan fuerte y tan real, que no tienes igual,

y tiembla el enemigo a tu mirada.

Eres a la vez tan fiel y tierno,

que una niña puede acariciarte,

que aparte de luchar,

también sabes jugar…

 

mv

Connie Kennemer: En su álbum Hearts journeys,  incluye un tema basado en el León, la Bruja y el ropero, Trust his Heart.

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Rich Mullins : Una de sus influencias decisivas como músico y como creyente, junto a Kierkeggard, Brennan Manning, Chesterton  y Francisco de Asís, fue por supuesto, la obra de C.S Lewis.

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Mark Heard: Junto a Francis Schaeffer, C.S Lewis sería otra gran influencia en la música y la poesía de este talentoso artista, fallecido en 1992.

 

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Phil Keaggy

Septiembre 14, 2008 · 1 comentario

                                                                                                                                     

           Por Boris J Pinto.

 

                                                      So many years have passed, i still believe…

 

Considerado uno de los más grandes guitarristas en la historia del rock, Phil Keaggy es uno de los sobrevivientes  del legado musical del Jesus Movement con mayor vigencia y prodigalidad en su producción musical. Existe un rumor, acerca de que en alguna ocasión, durante un show musical, Jimmy Hendrix fue abordado por la pregunta ¿Que se siente ser el mejor guitarrista del mundo?, a lo cual el respondió, -no lo sé pregúntele a Phil Keaggy. El mismo Keaggy afirma no estar seguro de tal afirmación, y muchos lo consideran mas una leyenda urbana de la CCM que un hecho comprobable. De cualquier forma, el nombre de Phil Keaggy está inscrito  en las crónicas del rock, junto al nombre  de grandes virtuosos como Eric Clapton, Jimmy Page, Eddie Van Halen,  Jimmy Hendrix, con mas de 30 trabajos discográficos a la fecha  que han recorrido el Rock clásico, el blues, la música celta, grandiosos instrumentales acústicos, eléctricos y  sinfónicos, además de sus innumerables contribuciones en otros proyectos paralelos. Quizá su nombre  no sea  muy recordado por muchos, en virtud al rango de distribución limitado de su música en medios esencialmente  cristianos, pero su trabajo  ha logrado consolidar una carrera que sobrepasa en número, esencia  y profundidad, el legado de otros grandes dinosaurios del rock, ya extintos.

 

Educado en una numerosa familia en la zona rural de Ohio, a la edad de cuatro años Phil Keaggy perdería en un accidente doméstico el dedo anular de su mano derecha, tras herirse con el grifo roto de una bomba de agua, sobre la cual el pequeño Phil jugaba.

 

 

Recuerdo que yo solo levantaba mi mano izquierda cuando preguntaba. En tercer grado, tuve una foto con mi clase tomada en mi primera comunión, y mientras los chicos estaban orgullosamente sonriendo a la cámara, ahí yo me estaba examinando el dedo que me faltaba. Desearía tener aún aquella foto. Estaba totalmente inmerso en mi propio mundo aquel día, y es así como me sentía la mayor parte del tiempo.

 

 Sin embargo, este accidente y su secuela permanente no fueron un obstáculo para el innanto desarrollo musical de Keaggy. Hacia 1958, en Boardman un suburbio de Youngstown, Ohio, obtendría su primera guitarra por 19 dólares, una Sears Silvertone, con la cuál empezó a practicar intensamente, aprendiendo sencillas tonadas y otras muy en boga a finales de los años 50. Sin embargo los Keaggy perderían en aquellos años mucho más que el dedo derecho  de Phil. El hermano mayor de la familia moría en un desafortunado accidente de tránsito, su hermana menor sufría otra herida importante en uno de sus pies, mientras su padre se sumergía en el alcohol.

 

Vendrían los primeros intentos por conformar una banda. En los años de colegio, The Squires y The New Hudson Exit (o The Vertices), serían las primeras agrupaciones en las cuáles Phil aportaría su creciente talento en la guitarra eléctrica, grabando algunos demos convertidos hoy en piezas de colección. Tras mudarse a California, entró en contacto con un amigo del colegio, John Sferra, con quien fundaría en 1968 la banda que comenzó a imprimir el nombre de Phil Keaggy dentro del vasto universo de los guitar heroes, Glass Harp. Pronto, su audiencia comenzó a crecer desde  Youngstown hasta Nueva York, cautivando la atención de muchos críticos y músicos cautivados por la  calidad y el virtuosismo de estos jóvenes  músicos, capaces de hacer buen rock al estilo de The Beatles o de Moody Blues, al tiempo que eran capaces de improvisar en tarima con la misma elegancia de un trío jazzístico de Chicago o New Orleans. Se abrieron puertas para tocar ante audiencias significativas como teloneros de bandas ya consagradas como The Kinks. Poco después firmarían contrato con Decca Records. Pero el ascenso de Glass Harp era  directamente proporcional al descenso espiritual de sus miembros. El LSD irrumpió en sus  mentes con la sugestiva promesa de liberación, desalienación mental y  como un poderoso catalizador  de las experiencias creativas de la banda. Las mismas promesas tras las cuáles sucumbieron genios y mediocres, al final de los años sesenta.

 

De cualquier forma, de regreso al 69 yo estaba experimentando con LSD. Ya había hecho algunos viajes y era terrible; pensé que podría realzar mi habilidad creativa en la música, pero no era así. Alguna vez escuché una grabación mía tocando cuando estaba elevado y era horrible. Canté tan  extraño y toqué tan mal. Pensaba que estaba haciendo un gran trabajo, pero era decepcionante.

 

Una decepción. La filosofía barata de la expansión farmacológica de los sentidos, el rock psicodélico, el amor libre, la generación del poder de la flor, habían llevado a Phil Keaggy y a muchos jóvenes talentosos a disputarse las algarrobas con los cerdos, en medio del gran chiquero espiritual  de los años sesenta.

 

En Febrero de 1970, los padres de Phil sufrirían otro aparatoso accidente en carretera. El padre de Phil  había sufrido un trauma cerrado de tórax, con una lesión pulmonar reversible. Pero su madre, tras el violento impacto, vivía   un panorama más sombrío. Tras la muerte de Marguerite Keaggy, el vacío espiritual de Phil se convirtió en un abismo. Ni la música, ni su guitarra Fender Stratocaster, ni su colección de clásicos de los Beatles, ni sus cápsulas amarillas de ácido lisérgico, podrían rellenar el vacío tras la muerte de su madre. Tampoco podrían devolver a un joven de 19 años, las oraciones vespertinas que su madre invirtió en sus diez hijos, por años, hasta el día final en que según su hermana Ellen, pudo ver en su cama, frente a ella, la figura de Jesús, como un padre ansioso de recibir a su hija de vuelta en  sus brazos eternos. En medio del duelo familiar, Ellen la mayor de sus hermanas, compartió ante todos su nuevo nacimiento en Jesús. Pocos días después, Ella y Phil asistirían a un servicio dominical de las Asambleas de Dios, donde en medio de una certeza sobrenatural, de rodillas, Phil recibiría a Jesús como el rector amoroso de sus jornadas por venir.

Yo sabía que había intentado un sinnúmero de otras cosas; yo había visto el otro lado. Deseaba ver  que tenía Dios para ofrecerme. Pero no conocía mucho. Ni siquiera sabía lo que El iba a hacer, pero sabía que Jesús era la respuesta

Siguió tocando por varios años con Glass Harp, aunque sus metas y su alma habían sido profundamente transformadas. Por algún tiempo se congregó en una pequeña comunidad llamada The Barn, mientras procuraba la manera de invertir su talento en la obra de Dios. El primer trabajo discográfico de Glass Harp, producido en 1970, incluyó temas compuestos por Phil como Can You See Me y Look in the Sky, que dejaban entrever su  nueva manera de ver las cosas, hablando abiertamente de Jesús en sus canciones, testificando acerca de su fe durante sus presentaciones en público, que cada vez eran mas frecuentes, mas masivas y menos locales.

 

Tras tres grabaciones con Glass Harp, Phil Keaggy comprendió que igualmente su matrimonio con Sferra y Pecchia no duraría toda la vida. Decidió dejar la banda  tras la grabación del legendario Carnegie Hall y la grabación de It makes me glad en 1972. Sus pasos  se dirigieron entonces hacia una pequeña congregación en Freeville Nueva York, fundada por el talentoso disc-jockey Scott Ross. Love inn se convirtió en el nuevo hogar de Keaggy, donde comenzó a congregarse regularmente colaborando con Ross en el desarrollo de su creciente ministerio, trabajando  por aquella época como encargado de la sala de reproducción de cintas de Love Inn, donde diariamente Keaggy, el virtuoso guitarrista, trabajaba doblando cintas del show radial de Scott Ross, con quien soñaba la fundación de  New Song, un nuevo sello discográfico regido por elevados principios cristianos. Bajo este sello grabaría junto a Ted Sandquist en 1977, The Courts of the King, un LP en el cual Phil interpretaba todo tipo de instrumentos, desde Guitarras, hasta laúdes, salterios  y percusión. Paralelamente vinieron trabajos importantes junto a Paul Clark(Come into His Presence, 1974), Peter York, colaboraciones esporádicas junto a Love Song y 2nd chapter of Acts( In the volume of the Book, 1975), la grabación de su primer trabajo en solitario What a Day ( Financiado con 1800 dólares de su propio bolsillo) y posteriormente en colaboración con Buck Herring, uno de los clásicos de los años 70, Love Broke thru, grabado en 1976, el cuál incluía líricas inolvidables, algunas extraídas de poemas como Disappointment, escrito por Edith Lillian Young, As the ruin falls, de C.S Lewis (escrito tras la muerte de su esposa) y el tema homónimo Love broke Thru, original de Keith Green y Randy Stonehill.

 

 

 

Lejos de los grandes sellos discográficos del mainstream, muchas de sus producciones tempranas vieron la luz en el seno de pequeños sellos.  Emerging, Town to town, The Master and the musician, nos muestran a un Phil Keaggy luchando en medio de  un tiempo de profunda transición, en el cual Phil se mudó con su esposa Bernadette a Kansas, buscando una nueva dirección para su música, un poco estancada desde Emerging, hecha la salvedad, por supuesto de  The Master and the Musician de 1978, su primer álbum instrumental en el cual Keaggy interpretó todo tipo de instrumentos: Guitarras de 6, 12 cuerdas, bajo, percusión, batería, BGV, e-bow guitars, teclados, etc. The Master and the Musician sería el primero de muchos álbumes instrumentales que se han convertido en uno de los sellos inconfundibles de su música. Vinieron después grabaciones con Nissi Records, Sparrow, Myrrh records, Epic, Word, colaboraciones y trabajos conjuntos junto a otros grandes como 2nd chapter of Acts ( The Roar of love,1978), Compassion All Star Band( One by One, 1988), Jimmy A (Entertaining Angels,1991) Nina Astrom { A Matter of Time, 1993), Bryan Duncan, Ragamuffin Band ( The Jesus record), Michael Card y Jean Michael Talbot ( Brother to Brother), Scott, Denté, PFR, Amy Grant, grabaciones inolvidables como su concierto de navidad junto a la orquesta filarmónica de Londres, Beyond Nature ( 1991), (quizá uno de sus mejores instrumentales acústicos), 220, Way back home, The wind and the wheat, Find me in this fields, Crimson and Blue, (Uno de sus grandes trabajos rockeros que incluía temas como John The Revelator, una versión moderna del blues clásico de Blind Willie Johnson, y  When will I ever learn to Live in God, del músico irlandés Van Morrison), Acoustic Sketches, Music to Paint by, In the quiet hours, Hymnsongs, True believers, además de extensas  recopilaciones, discos tributo y grabaciones restringidas para clubes y suscriptores.

Su música ha recorrido un horizonte de colores y vertientes creativas impresionantes para cualquier músico. El dejo particular de su guitarra, tan evidente en cortes como Pilgrim’s flight, Nothing but the blood o I feel the winds of God Today, sigue tan presente y suena tan cálido aún en trabajos recientes como The Uncle Duke Project. Frente a su música, hay quienes critican su marcada similitud en la interpretación vocal respecto a Paul McCarthney, similitud que Keaggy no desmiente. Otros preferirían cortes mas  rockeros como Don’t pass me by o John The Revelator y menos tratamientos acústicos como In the quiet Hours. Otros reniegan del día en que Keaggy decidió dejar atrás Glass Harp, cuya audiencia comenzaba a desbordar recién empezando los años setenta, para comenzar a labrar una empinada jornada en el difícil y no del todo omnipresente mercado de la música cristiana contemporánea. Estos últimos celebran a rabiar los legendarios reencuentros de la banda durante estos casi treinta años. Pero más allá de apreciaciones particulares, su música y su vida  hablan con una elocuencia superior. No sólo la versatilidad de sus interpretaciones o la impecable técnica de sus nueve dedos. Letras inolvidables como And on That day, The survivor o True believers, nos han alimentado a muchos y nos han demostrado que Dios es suficiente para llenar plenamente nuestras propias carencias individuales, hasta alcanzar la excelencia en cada cosa que emprendamos. La humildad de su música es un reflejo de su humildad como creyente. En alguna ocasión alguien afirmó “¿Que sucedió con Phil Keaggy?, el pudo haber salvado el mundo con su guitarra”. La guitarra de Keaggy ciertamente no salvó el mundo, pero nos habla con una honestidad y una fe sencilla, que difícilmente pueden encontrarse en el mercado reinante de la música contemporánea.

 

Muchos años han pasado desde entonces. Aún, seguimos creyendo.

 

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Shibolet o Sibolet?

Septiembre 14, 2008 · Dejar un comentario

 

                                                                                                                                                       Por Boris J. Pinto B.

 

I wish we’d all been ready  es una de las canciones clásicas de la música cristiana de todos los tiempos, compuesta por Larry Norman, uno de los grandes pioneros de lo que hoy en día llamamos música cristiana contemporánea. Su letra, evidencia el trasfondo dispensacionalista desde el cual fue concebida, un trasfondo escatológico que caracterizó la ebullición del Jesus Movement en varias Iglesias de los Estados Unidos (principalmente en la costa Oeste) durante los últimos años de la década de los sesenta y la primera mitad de los setenta.

 

Un hombre y su esposa duermen en cama

ella escucha  un sonido

Gira su cabeza y él se ha ido

Desearía que todos estuviéramos listos

Dos hombres subiendo una colina, uno desaparece y

el otro es dejado

Desearía que todos estuviéramos listos

No hay tiempo para cambiar tu mente

El Hijo ha venido y tu has sido dejado atrás.

 

Este tema de Larry Norman, se convertiría no sólo en uno de los himnos icónicos del Movimiento por Jesús, sino también en el tema principal de una de las muchas cintas que alrededor del tema del Rapto se produjeron en aquellos años: Like a thief in the night  de 1972, dirigida por Russell S Doughten. La inminencia del rapto pretribulacional, los signos inequívocos de los tiempos finales representados en la guerra de Vietnam, la guerra fría y el ascenso de la contracultura californiana, encontraban un asidero en la procedencia dispensacionalista de las iglesias pentecostales que promovieron el Movimiento de Jesús y en la enorme difusión del libro de Hal Lindsey Late Great Planet Earth (La agonía del gran planeta Tierra), una publicación que de manera sucinta y rotunda, resumía las evidencias históricas que anunciarían el fin de los tiempos y se atrevía incluso a señalar con fechas y detalles precisos, eventos finales como el año del rapto de la Iglesia (que según Lindsey tendría lugar en 1981) y siete años después, en 1988, la Segunda venida de Cristo, triunfante, con su Iglesia, para inaugurar el milenio, tras derrotar a las huestes del Anticristo en la batalla final de Armagedón. Por supuesto, las fechas propuestas por Lindsey no se cumplieron, y fueron muchos los Jesus Freaks defraudados al ver que lo que cantaron, recibieron y enseñaron con ardor por más de diez años, no se había cumplido de la forma en que esperaban según La agonía del gran planeta Tierra.

 

 Como muchos otros aspectos derivados de la interpretación bíblica, el dispensacionalismo no escapa al debate y a la controversia hermenéutica. A tal punto llega el debate, que hoy por hoy las iglesias evangélicas son divididas por muchos en dos grandes ramificaciones, la mayor parte de las veces, hostiles en sus apreciaciones más sensibles acerca de las aproximaciones bíblicas y sus consecuencias eclesiales. Hace algunas semanas, llamé a alguna congregación cristiana (quizá sea el único epíteto en cual estemos de acuerdo), a solicitar algún servicio. La respuesta de la persona encargada fue precedida por la consabida contraseña de identificación (algo así como shibolet o sibolet, para dejar pasar  a los nuestros y degollar a los extraños, en la contienda entre galaaditas y efrateos, como narra Jueces 12:6), “Hermano, ¿es usted dispensacionalista o reformado?” El tono de la pregunta denota la suspicacia que la aproximación dispensacionalista ha despertado respecto a otras vertientes teológicas más antiguas y ortodoxas.

 El dispensacionalismo ha sido interpretado como una postura teológico-hermenéutica que propone concebir la historia bíblica y el devenir de los diálogos entre Dios y los hombres en sucesivos períodos de tiempo identificables en la narración bíblica según siete momentos o dispensaciones que pueden ser resumidas así:

 

1.        Inocencia – Adán hasta la caída (Gn. 1: 26-3: 24)

2.        Conciencia – Desde la caída hasta Noe (Gn. 3: 22-7: 23)

3.        Gobierno Humano – Desde el diluvio hasta la construcción de la Torre de Babel. (Gn. 8: 20-11: 9)

4.        La Promesa – Desde Abraham hasta Sinaí (Gn. 12: 1- Ex. 19: 8)

5.        La Ley – Desde Sinaí hasta la cruz (Ex. 19: 8- Mt. 27: 35 –la cruz)

6.        Gracia – Desde la cruz hasta la segunda Venida (Juan 1: 17)

7.        El Reino – Mil años desde la Segunda Venida hasta el Reino Eterno (Efesios 1: 10)

 

Cada periodo de tiempo, o dispensación, correspondería, según esta aproximación, a un período de aproximadamente mil años, en el cuál,  Dios revela un propósito específico de su voluntad y mediante el cual, su pueblo es puesto a prueba de acuerdo a dicha revelación. Cada dispensación concluye con una crisis rotunda que marca el punto de inflexión de una dispensación a otra en una dinámica sucesiva cuyo fin último es la glorificación de Dios y la declaración inequívoca de su soberanía sobre la historia y de su gracia eterna para con su pueblo. Así la dispensación de la inocencia termina con la expulsión del Edén (el ángel con la espada flameante),  la dispensación de la Conciencia, con el diluvio, la dispensación del Gobierno Humano, con la confusión de las lenguas (torre de Babel). La dispensación de la Promesa, con el juicio de Dios sobre Egipto (plagas, sangre, Cordero Pascual). La dispensación de la ley, termina con la crucifixión, la dispensación de la Gracia y de la Iglesia, en la que nos encontramos con el arrebatamiento secreto y la gran tribulación, y la dispensación del Reino Milenial, termina con la derrota final de Satanás y el juicio ante el gran trono blanco.

La historia del movimiento dispensacionalista es tradicionalmente atribuida a  la iniciativa y los esfuerzos del predicador irlandés John Nelson Derby alrededor del año de 1830, quien, descontento con la rigidez formal de la iglesia anglicana oficial, como muchos otros en Inglaterra, en medio de la enorme proliferación de denominaciones evangélicas desde los días de Elizabeth I, decidió escindirse hacia una iglesia congregacionalista, los Hermanos de Plymouth (Plymouth Bethren), en cuyo seno comenzó a estructurar sus ideas, las cuáles cobraron fuerza en Norteamérica desde 1875 gracias a sus viajes, a su enérgica predicación y al establecimiento de un movimiento interdenominacional “La Conferencia Bíblica del Niágara”, lo cual cobró mayor impulso gracias a la posterior creación de institutos bíblicos que estructuraron las enseñanzas dispensacionalistas, como el Seminario Teológico de Dallas, el Instituto Teológico de Filadelfia, el Instituto Bíblico Moody y la publicación en 1909 de la Biblia Scofield, que añadió las interpretaciones heredadas de Darby con notas a pie de página de la Biblia. Todas estas instancias contribuyeron a sentar las premisas de un dispensacionalismo esencialista: Una distinción entre Israel y la Iglesia, Un principio consistente de interpretación literal a toda la Biblia, la división de la historia bíblica en siete dispensaciones, una postura pre-tribulacionista y pre-mileniarista.

 Los defensores del dispensacionalismo, ofrecen varios argumentos en favor de esta aproximación hermenéutica. Algunos ven en esta lectura, una división lógica de la doctrina bíblica cuyo resultado es un método de interpretación eficaz que permite comprender el progreso de la revelación en la Biblia. Al aproximar el término “dispensación” a los términos “administración, mayordomía, economía”, cada dispensación es entendida como una economía histórica y espiritualmente perceptible, que permite comprender los sucesivos momentos de una revelación progresiva, a través de los cuáles Dios  manifiesta  por etapas Su propósito final. Esta comprensión, permite a los creyentes acercarse a través de estos límites reconocibles en la historia bíblica, a una interpretación de la historia humana, y leer desde ella, los signos inequívocos de los tiempos. Le permiten a la Iglesia, también, según la escatología dispensacionalista, reconocer los términos exactos de los eventos finales, y el estar de continuo preparada para “cuando todas estas cosas empiecen a suceder” y así, como una virgen prudente, llenar su lámpara en espera de su Señor que está por venir. Por otra parte, algunos autores pertenecientes a lo que recientemente se ha denominado el dispensacionalismo progresivo, como Craig Blaising y Darrell Bock, proponen la utilidad de los presupuestos dispensacionalistas, al comprender a la Iglesia como la forma inaugural del Reino de Dios, por lo cual, la Iglesia debe extender sus sistemas de valores a la sociedad y sus perspectivas éticas, entendidas dentro del concepto del ministerio social de la Iglesia. Esta extensión social y política, parte del dispensacionalismo como una base revelacional que permite la comprensión de la historia humana a partir de la doctrina bíblica, gracias a lo cual, la Iglesia puede comprender la  inserción de su mensaje en las contingencias de la historia y de ahí, su pertinencia como lugar de redención social hasta el advenimiento de la séptima dispensación, en que la Iglesia será arrebatada en secreto. 1

Por otra parte, los detractores de este sistema, sugieren otras interpretaciones contrarias.

  • Los orígenes confusos de la escatología dispensacionalista. Algunos autores sostienen que la iniciativa de John Nelson Darby, tiene como trasfondo las experiencias místicas de una joven escocesa de 15 años, Margaret Mc Donald, en el mes de Abril de 1830 en Port Glasgow, durante un culto carismático en aquel puerto escocés.

 Según esta «revelación», la segunda venida de Cristo tendría lugar en dos etapas: la primera, para recoger a un grupo selecto de creyentes, que sería arrebatado al cielo para ir al encuentro del Señor antes de la aparición del Anticristo, antes de la gran tribulación. Un amigo de la familia, R. Norton, escribió el relato de la «visión», insistiendo en que era la primera vez que alguien dividiese en dos la segunda venida. Estos escritos han estado fuera de circulación durante mucho tiempo, hasta que la labor infatigable de investigadores como Dave McPherson dio su fruto con el hallazgo de los documentos que de modo irrefutable el verdadero origen de lo que constituye el núcleo mismo del dispensacionalismo: el arrebatamiento secreto de la Iglesia, para dar paso al cumplimiento final de todas las profecías relativas a Israel. 1

Otros, sitúan el origen del movimiento en una especie de prehistoria dispensacionalista, y premileniarista en el siglo XIX, señalando a Edward irving, uno de los precursores de los movimientos pentecostal y carismáticos (algunos sostienen que Margaret Mc Donald era de hecho discípula de Irving)

En 1826 Irving fue introducido a los puntos de vista de Manuel Lacunza, un jesuita español quien escribió un libro bajo el seudónimo de Juan Jozafat Ben-Ezra, alegando ser un Judío converso, titulado “El retorno del Mesías en Gloria y Majestad”. Lagunza interpretó los primeros tres capítulos del libro del Apocalipsis, en los cuáles describía los eventos que estaban por ocurrir.

Irving estaba muy excitado por las especulaciones de Lagunza, por lo cuál aprendió español con la intención de traducir y publicar el trabajo en inglés. Irving añadió un prefacio de 203 páginas a la traducción en la cual el presentó con gran convicción sus propias especulaciones proféticas acerca del fin del mundo, prediciendo la apostasía del cristianismo, la subsecuente restauración de los judíos y finalmente el inminente retorno de Cristo. 2

 

 

La publicación del libro de Irving en 1828, Los dias finales: Un discurso acerca del carácter malvado de estos nuestros tiempos, un libro de más de 500 páginas, sentaba ya las bases de una postura dispensacional, que según lo escrito por Irving habría de suceder en su generación.

 Los tiempos y el cumplimiento de los tiempos, tan a menudo mencionados en el Nuevo Testamento, los considero como referentes al gran periodo numerado por tiempos…Ahora, si ese razonamiento es correcto, debe haber poca duda respecto a que los 1260 días concluyeron en el año 1792, y los treinta días adicionales en el año 1823, por lo cual hemos entrado ya en los días finales, y la vida ordinaria de un hombre nos llevará a muchos de nosotros hasta el fin de ellos. 3

  • La inexistencia de los postulados dispensacionalistas en la tradición de la Iglesia. Aunque algunos atribuyen inclinaciones dispensacionales en teólogos de la era patrística como San Agustín de Hipona, realmente no hay asideros históricos para informar con impunidad semejante aseveración. El dispensacionalismo es, sin  lugar a dudas, una aproximación hermenéutica muy reciente, que abarca poco más de un siglo. Así como Arminio alegaba que la doctrina de la predestinación esbozada y estructurada desde la Iglesia calvinista, no se correspondía con un tema de debate al interior de los primeros concilios de la Iglesia (Nicea, Constantinopla, Éfeso, etc), de la misma manera, las iglesias oficiales y en especial la iglesia reformada, alega que la teología dispensacional no fue tema de debate ni en las congregaciones luteranas, ni en las calvinistas  y ni siquiera en otras denominaciones arminianas como las iglesias metodistas fundadas por John Wesley.

 

  •  La división “arbitraria” de la Escritura como una unidad orgánica, armónica y suficiente en sí misma. La Confesión de fe de Westminster establece claramente la preeminencia de la Escritura como un todo armónico y autoconsistente. La Escritura se explica a sí misma según la analogía de la fé. La postura reformada desaprueba la división de la Escritura en siete dispensaciones, según algunos, contradictorias entre sí en muchos aspectos, en las cuáles “la tendencia es confinar o concentrar cada una de estas características específicas en su propio periodo, y establecer cada periodo definitivamente y distintivamente en contra e incluso en desacuerdo con los otros. Esto lleva a una exégesis tensa y a métodos forzados de inclusión los cuales son peligrosos en extremo”.  4

  •  El Dispensacionalismo sistemático  se opone a la tradición de la Teología Pactal. Tradicionalmente, La teología Reformada clásica enseñaba tres pactos: el pacto de redención (pactum salutis), el pacto de obras (foedus operum) y el pacto de gracia (foedus gratiae). La Teología del Pacto estructura la integridad del testimonio Bíblico, de donde cada pacto se corresponde con una revelación de la naturaleza Divina y sus propósitos históricos, por lo cual, la Teoría Pactal articula el canon bíblico como un todo.

 

  • La distinción entre un pueblo terrenal (Israel) y un pueblo celestial (la Iglesia). Si bien el Antiguo Testamento es claro en que Israel, el pueblo descendiente de la simiente de Sem, según la promesa dada a Abraham, es el pueblo escogido por Dios, la Iglesia, resultado de la extensión de los términos del pacto a los gentiles a través de la fe en Jesucristo (Ro 11), es un propósito divino esbozado desde el Antiguo testamento (Jonás 4).

 

  • La división de la segunda venida de Cristo en dos eventos separados. Las confesiones reformadas, así como la iglesia católica, parten de un acuerdo respecto a una única Segunda Venida gloriosa de Cristo por su Iglesia. Según algunos autores, El dispensacionalismo introduce en la historia del cristianismo una postura pre-tribulacionista (lo cuál implicaría que la Iglesia, al ser raptada no sufriría los rigores de la Gran Tribulación),  inexistente en la ortodoxia histórica de la Iglesia cristiana.

  •  La Iglesia concebida como un paréntesis histórico en el trato de Dios con su pueblo Israel. Las primeras 69 semanas de la profecía de Daniel capítulo 9, corresponderían a semanas de años equivalentes a 483 años sucesivos. Entre la semana 69 y la semana 70 de Daniel, aparece entonces un paréntesis histórico cuya extensión es indefinida, en el cuál la iglesia cristiana es fundada. Al final de este paréntesis, empieza la última semana de Daniel, los últimos siete años, con el rapto secreto de la Iglesia, evento que marca el comienzo de la Gran Tribulación. A la mitad de la semana, (tres años y medio), tendrá lugar la abominación desoladora, la manifestación del Anticristo y al final de los siete años, el advenimiento glorioso de Cristo, con su Iglesia triunfante, la derrota del mal, el juicio y el establecimiento del milenio. Para muchos, la consideración de la Iglesia como un paréntesis histórico en los planes de Dios, corresponde a ignorar las referencias veladas acerca de la Iglesia en el Antiguo Testamento y las referencias manifiestas en las palabras de Jesús acerca de la Iglesia como un propósito Divino desde la fundación de los Siglos.

 

  •  La división de la Escritura en diversos Evangelios diferentes según cada Dispensación.

 Según la Biblia Scofield, cuatro formas del Evangelio deben ser distinguidas.” Ellas son el Evangelio del reino, el Evangelio de la gracia de Dios, el Evangelio eterno, y lo que Pablo llama “mi Evangelio.” Esto por supuesto, contradice la unicidad de la Escritura y el carácter unívoco del Evangelio según la tradición de la Iglesia, de donde la Cruz tendría valor únicamente durante la era de la iglesia y no en el curso de la historia y el devenir humanos como el punto definitivo de inflexión de la historia.

 1) El Evangelio del reino. Este es la buena nueva que Dios se propone establecer en la tierra, en cumplimiento del Pacto Davídico (2 Sam 7:16, y refs.); un reino político, espiritual, Israelita, universal, sobre el cual el Hijo de Dios, el heredero de David, será el Rey, y el cual será, por mil años, la manifestación de la justicia de Dios en asuntos humanos. Ver Mateo 3:2, nota. Dos predicaciones de este Evangelio son mencionadas, una pasada, iniciando con el ministerio de Juan el Bautista, continuada por nuestro Señor y sus Discípulos, y terminando con el rechazo Judío del Rey. La otra es futura (Mat. 24:14), durante la gran tribulación, e inmediatamente precediendo a la venida del Rey en gloria.

 (2) El Evangelio de la gracia de Dios. Esta es la buena nueva de que Jesucristo, el Rey rechazado, ha muerto en la cruz por los pecados del mundo, que Él resucitó de los muertos para nuestra justificación, y que por Él todo los que creen son justificados de todas las cosas. Esta forma del Evangelio es descrito de muchas maneras. Es el Evangelio de Dios’ (Rom. 1:1), porque se origina en su amor; ‘de Cristo’ (2 Cor. 10:14) porque fluye de su sacrificio, y porque Él es el único Objeto de la fe del Evangelio; de ‘la gracia de Dios’ (Hch. 20:24) porque salva a aquellos a quienes la ley maldice; de ‘la gloria’ (1 Tim. 1:11; 2 Cor. 4:4) porque tiene que ver con Aquel que es la gloria, y quien está llevando a muchos hijos a la gloria (He 2:10); de nuestra ‘salvación’ (Ef. 1:13) porque es el ‘poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Ro. 1:16); de ‘la incircuncisión’ (Gál. 2:7) porque salva completamente aparte de las formas y ordenanzas; de ‘paz’ (Ef. 6:15) porque a través de Cristo hace la paz entre el pecador y Dios, e imparte paz interna.” (p. 1343, nota 1). Lo más alarmante acerca de estas dos “formas” del Evangelio, cuando las comparamos, mes su mutua exclusividad. La una habla del Rey Davídico, la otra del Salvador crucificado y resucitado. El Evangelio de la gracia de Dios—en una palabra, la Cruz—pertenece a la era de la Iglesia; el Evangelio del reino fue predicado antes de que la iglesia fuera fundada y debe ser predicado después de que la iglesia sea “raptada.” 5

  • Los múltiples errores de interpretación escatológica que su aplicación ha suscitado. Edward Irving escribió que la última semana tendría lugar en su generación. Lo mismo sucedió con las profecías de líder anabaptista Melchior Hofmann quien  anunció el regreso de Cristo para el año 1534, igual con el libro de Hal Lindsay y con muchas otras otras interpretaciones marginales y erráticas a lo largo del siglo XX.

 

  • La urgencia escatológica puede conducir a la Iglesia a despreciar las contingencias del tiempo  presente.

 

La separación entre el Reino y la Iglesia que es no escritural como peligrosa, conduce a uno de los errores más serios del Dispensacionalismo, la tendencia a minimizar la importancia de la presente era del Evangelio en el interés de la era del Reino que está por venir.

  •  La palabra oikonomia (dispensación), cuya traducción significa mayordomía, administración, superintendencia, o la dirección de la propiedad de otros, no se corresponde con el sentido de tiempo o período que sugiere Scofield.

Estas y muchas otras discrepancias se oponen a la afirmación de la teología dispensacionalista, si bien es cierto que la última etapa de esta interpretación, el dispensacionalismo progresivo encuentra mayor aceptación entre algunos autores reformados, gracias a una visión más dinámica y estructural de la historia bíblica y un menor énfasis en las distinciones entre Israel y la Iglesia. Otros, sustentan sus divergencias en el supuesto de que esta teoría no es radicalmente práctica ni trascendental para el ejercicio de la iglesia, pero si ha servido para fabricar superéxitos de ventas de libros como Late Great Planet Earth, o la serie de Tim La Haye y Jerry B. Jenkins, Left Behind (Dejados atrás), además de múltiples películas, series y canciones sobre el tema, lo cual arroja sobre las posturas dispensacionalistas cierta suspicacia, pero no por ello puede invalidar como único argumento sus premisas fundamentales. Otros afirman que hay que recordar que el gran mago y satanista inglés Aleister Crowley, “la Bestia” como se llamó a sí mismo, era hijo de un líder de los Hermanos de Plymouth, argumento que tampoco es válido para deslegitimar un sistema hermenéutico. Más allá de las suspicacias, es importante encontrar la validez de un sistema teológico en diversas premisas confluentes que incluyen la aproximación hermenéutica (literal, alegórico, tipológico, etc), la procedencia histórica y los contextos interpretativos, la consistencia teológica (que no debiera escindirse de una lectura contextual y contingente) y la pertinencia en términos prácticos e históricos.  A lo largo de la historia de la Iglesia, las interpretaciones a partir del sustrato bíblico han sido infinitas y en muchos casos, abiertamente contradictorias. El dispensacionalismo no es ni la única ni la última verdad revelada (aunque algunos han afirmado que el sello del fin de los tiempos del cuál habla Daniel 12 se abrió en el siglo XIX). En la cronología de la hermenéutica bíblica, es otra aproximación, que como todas las anteriores, ha suscitado enemigos y prosélitos. Algunos postulados enunciados por Lutero fueron duramente criticados por  Juan Calvino. Algunos postulados calvinistas no fueron aceptados por Zwinglio o por Arminio. Los Bautistas Particulares son pro-calvinistas, mientras los Bautistas Generales son  pro-arminianos. Los anabaptistas de hoy no piensan como pensaron sus predecesores en el siglo XVI, respecto a la poligamia y los vaticinios escatológicos de Jan Brockelson Los shakers de la Madre Ann Lee, se estremecían en sus cultos al  danzar, mientras los cuáqueros aguardaban sentados la Luz Interior (The Inner Light) que George Fox les enseñó. La Alta Crítica (The Higuer Criticism), nacida en Alemania cuestionó la unicidad y la inspiración divinas de la Biblia y algunas denominaciones Congregacionalistas como la American Unitarian Association y la Universalist Church, llegaron a invalidar en su interpretación aspectos fundacionales mínimos de la cristiandad como el concepto de la Trinidad o la posibilidad real de la condenación eterna en algún lugar llamado Infierno. Algunos presbiterianos se hicieron dispensacionalistas y otros dispensacionalistas, con los años, se hicieron bautistas del sur. John Wesley admiró las enseñanzas de Von Zinzendorf y los pietistas moravos que conoció de regreso a Inglaterra tras su primer y fallido viaje misionero a Georgia, y el también pietista Johannes Kelpius lideró, a finales del siglo XVII, un grupo rosacrucista en Pensilvania. Los predicadores metodistas preferían extender sus congregaciones a través de los circuit riders, mientras los oradores bautistas solían ser pioneros, granjeros y predicadores itinerantes que una vez establecidos en un nuevo lugar, estaban disponibles para los servicios dominicales y los campamentos de avivamiento. Wesley no aceptó la llamada al altar (altar call) de los días de Charles Finney, así como tampoco consintió en la predestinación esbozada en la Confesión de fe de Westminster. Jonathan Edwards defendía la exuberancia espiritual de sus encuentros de avivamiento mientras Charles Chauncy se oponía radicalmente al entusiasmo desbordado de dichos campamentos.

Si hemos superado el escepticismo propio del Alto Criticismo alemán del siglo XIX y aun creemos que la Escritura es la Palabra de Dios revelada a los hombres, si creemos que en Ella está contenida la totalidad de Su revelación y su Propósito eterno, quizá tendremos que aceptar que si bien la Palabra de Dios es única, como Dios es Uno, quizás también sea cierto que definitivamente no todos escuchamos a Dios de la misma manera. La hermenéutica y la exégesis, son en últimas intentos humanos, sistematizados, lógicos e interpretativos que demuestran el enorme esfuerzo piadoso por auscultar lo inefable de parte de Dios. Asumir que existe un único sistema de interpretación y una hermenéutica unívoca, perfecta e inflexible, equivale a desconocer la multiplicidad de esfuerzos y las verdades emanadas así como las lecciones heredadas de cada uno de ellos. La hermenéutica bíblica no debe ser patrimonio exclusivo de la teología formal. Debe encontrar su plenitud en la iglesia y en cada creyente (lo que amplifica el enorme esfuerzo de Martín Lutero al traducir la Biblia  a su lengua vernácula), lo cual demanda una interpretación literal desde premisas histórico gramaticales que nos permiten entender el sentido de los textos en el momento en que fueron escritos, y una posterior re-interpretación desde lo literal, hacia las contingencias y el contexto del tiempo presente en que es revisada la Escritura.. La contingencia no tiene porque invalidar la esencia. La esencia es una. Las contingencias son diarias, múltiples y contradictorias. Pero la esencia puede ser tolerante de acuerdo a las sazones y los tiempos, no acomodaticia ni resignada, pero tampoco inflexible e intransigente. Una esencia que se adapta y cambia en su forma y en su aspecto sin renunciar a la sustancia de su propia intemporalidad. Una hermenéutica dialogante, Literal en lo moral, alegórica en lo histórico, podría resumir alguno que intentara armonizar el papel de la alegoría en las sucesivas interpretaciones que algunos datos controversiales de la doctrina cristiana, amenazados por las ciencias naturales y la deconstrucción posmoderna, suscitan de forma particular en los libros de Génesis, Apocalipsis y en la literatura profética. Repensar el papel de la alegoría como una aproximación fenomenológica a la esencia de las Escrituras, como autoridad máxima y como base revelacional de la conducta cristiana, permitiría quizá una aproximación cada vez más cercana a lo esencial, cuya deducción por parte del creyente común y sencillo, muchas veces no requiere de mayores esfuerzos interpretativos, al entender la eternidad del amor de Dios, la regla de oro, la naturaleza del perdón, el milagro de la fe, la plenitud de la gracia, el amor como un don superior y un camino más excelente que cualquier otro don y cualquier otra virtud otorgada a la Iglesia, muchas veces, sin necesidad de complejas intermediaciones hermenéuticas y exegéticas Como afirma D.L Moody, uno de los más entusiastas promotores del dispensacionalismo en el siglo XIX:

 El profesor Drummond cuenta que en África conoció a algunos nativos que se acordaban de David Livingstone. No entendían una sola de sus palabras, pero reconocieron en el gran misionero el lenguaje universal del amor. Hacía muchos años que no tenían contacto alguno con los cristianos, pero recordaban la personalidad bondadosa de Livingstone.

Es este mismo mensaje universal del amor, amor divino, amor parecido al de Cristo, que debemos poseer si queremos que el Señor nos utilice. El mundo poco entiende de dogmas o de teología, pero entiende la simpatía y el amor. Una acción bondadosa puede ser más potente y tener mayor alcance  que el más elocuente de los sermones. 6

 

1 José Grau. Orígenes de la escatología dispensacionalista.

 

2 The Rapture and the Rupture Between Israel and the Church.

 

3 Edward Irving, The Last Days A Discourse on the Evil Character of These Our Times, Proving Them to be The ‘Perilous Times’ and the ‘Last Days’ (London, James Nisbit, 1850), pp. 10-22.

 

4 Oswald T. Allis. Op.cit.

 

5 Oswald T. Allis. Op.cit.

 

6 D.L Moody. 200 Anécdotas e ilustraciones. Editorial Portavoz, Grand Rapids Michigan USA, 2004. 56 p.

 

 

 

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“JESUS KILL FOR YOU”: Una Analogía de la Iglesia en la Babel Contemporánea

Agosto 22, 2008 · Dejar un comentario

 

                                                                                                    Por Manuel Pacavitta

 

Era una hermosa mañana soleada. Nos disponíamos con mi esposa a empezar el discipulado que cada domingo realizábamos en uno de los parques del centro de la Ciudad, cuando observamos a uno de nuestros discípulos esforzándose por compartir su fe a un ciudadano alemán que pasaba por allí. Tratando por todos los medios de hacerse entender y superar la barrera del idioma, nuestro amigo recurrió al lápiz y al papel. Con un limitado conocimiento del inglés escribió junto a una cruz que había dibujado la frase: “Jesus Kill for You” (“Jesús mata por ti”). Ante el rostro de asombro de aquel hombre, fue inevitable intervenir y corregir el error. Las risas de nuestros compañeros no se hicieron esperar así como las mejillas sonrojadas de nuestro intrépido evangelista; todo esto pasó a ser una simpática anécdota, como suele suceder entre amigos. No obstante la percepción de aquel instante produjo en mi profunda inquietud ¿Qué tan capaz es un hijo de Dios hacer frente a los cambios que paulatinamente afectan nuestro entorno? ¿Damos el mensaje correcto? Más aún ¿Reciben los demás la lectura correcta de lo que queremos decir?

 

Podría atreverme a decir que son dos los momentos históricos que marcan la presentación del cristianismo ante el mundo. Por un lado la Iglesia primitiva que sin lugar a dudas dejo una huella imborrable de vitalidad que trascendió por encima del Imperio Romano hasta nuestros días sin importar las presiones, las cadenas, la tortura y aun la misma muerte y por otro lado la iglesia de la posmodernidad que intenta abrirse paso en medio de una sociedad sin dogmas, pluralista y tolerante.  En ese orden de ideas, miramos al interior de nuestras iglesias y difícilmente encontramos personas conscientes de la realidad que viven, del suelo que pisan, del mundo en que habitan y por ende del futuro que viene. En algunos casos pareciera que algunos hubiesen quedado suspendidos en el tiempo y el espacio, y a la hora de compartir a Cristo se dan cuenta que el mundo en el cual estaban no es el mismo de hace unos pocos años y aunque el mensaje del evangelio es permanente e inmutable, son ellos los que han perdido vigencia y caído en lo anacrónico a la hora de presentarlo.

 

El ritmo de los cambios que se han sucedido en nuestra sociedad es verdaderamente frenético, se habla de la sociedad global, del cambio de paradigmas, de la hegemonía del los medios masivos de comunicación. Esta serie de sucesos ha hecho que nuestra sociedad – particularmente la occidental-  surja como una sociedad más compleja, con ambiciones de emancipación, ínfulas de libertad, pero presa de nuevas formas de esclavitud sicológica, moral y espiritual. Es en medio de esa maraña de angustias humanas donde la iglesia debería jugar un rol protagónico, interpretando esas deficiencias a la luz de la Palabra y llevando a los incrédulos al Señor; pero es precisamente en ese aspecto donde algunos hermanos presentan algunas falencias, pues han quedado paralizados en el guetto en la que la misma sociedad los ha encasillado: Showbizz cristiano, música cristiana, televisión cristiana, fiestas cristianas, etc cristiano – todo a la medida de un perfil cultural como tantos otros- y se ha perdido el carácter intrínseco del cristianismo transcultural; viviendo en un mundo diferente, en una “burbuja ideal” en ocasiones ajenos a la realidad de millones, que cuando son invitados a participar de “nuestro mundo” el discurso que esgrimimos resulta desgastado y poco acorde con las nuevas necesidades. No obstante la Iglesia avanza por la Gracia de Dios, pero pienso que interpretando y comprendiendo los fenómenos que nos rodean los resultados serían mejores.

 

Dicho lo anterior, no se trata de caer en el academicismo, o en un vano intelectualismo, es sencillamente hablar el mismo lenguaje que los demás hablan, así como el Señor departía con publicanos y pecadores, entendiendo sus sentires y sus pesares; es actuar conforme la oración que dirigió al Padre diciendo “Padre, no te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal”. Es usar el evangelio inteligentemente, pues es el único capaz de interpretar los más profundos anhelos y angustias del hombre en medio de los diferentes escalones y lenguas de esta Babel contemporánea; como dijo Galileo: No me siento obligado a creer que un Dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso.”

 

Por cierto, aquel ciudadano alemán partió hacia su hogar con Jesús en su corazón y con la dirección de una iglesia donde se pudiera congregar, escrita en el mismo papel donde mi bien intencionado amigo le compartió. Allí está escrito “Jesus died for you”. Quiera Dios que no se tope con otras versiones de esta realidad…

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Jorge E. León Pineda.

Agosto 14, 2008 · 5 comentarios

El FUEGO DE UN NUEVO CANTO

 

 

Por JORGE E. LEÓN PINEDA  

 Noticias Colombia publica el testimonio de Jorge León Pineda. Divulgado en manera inicial por el diario El Tiempo de Bogotá. Es la vivencia del autor, un esmerado baterista y su bagaje en el mundo del rock. El documento autobiográfico lleva al lector por lo que él denomina “el salvaje y áspero galpón del metal”. Es la exposición de una ruta en la que se evidencian vacíos existenciales, y en consecuencia el desahogo social, vertido en múltiples formas de destrucción. Después de vivir en un escenario sombrío, la experiencia da cuenta de cómo se rescata y ese conocimiento de platillos, redoblantes, timbales y baquetas lo emplea ahora para restaurar vidas. No es fácil contar con objetividad y sin apasionamientos lo experimentado a lo largo de 20 años de trajín dentro del tortuoso laberinto del rock y demás estilos vanguardistas. Aunque suene increíble, desde que acepté a Jesucristo hace 7 años, todo empezó a girar de otra manera. Fui arrancado literalmente de todos mis caprichos roqueros y del apego al pasado. Cuando tenía 13 años, me empezó la fiebre por el rock pesado. En el Instituto San Bernardo de La Salle, donde cursé secundaria, pasaba mi tiempo con los discos de mis  favoritos (Black Sabbath, Deep Purple, Alice Cooper, Budgie, etc). Los intercambiaba con mis compañeros de colegio y destinaba buena parte del dinero que me daban en casa para refrigerios, para comprar más música. Ciertos géneros muy suaves, “acaramelados” y discotequeros del rock y de la radio comercial me parecían muy cursis y frívolos, basura. Ni hablar de la música tropical bailable a la que consideraba vulgar, basura insoportable y chucuchucu barato. Me deslumbró el virtuosismo del rock progresivo británico, francés y alemán. De estos géneros musicales capté conceptos y técnicas de interpretación en la batería, instrumento que aprendí a tocar con mucho sacrificio. En otras palabras, desde que era casi un niño me declaré un rockero empedernido, tal vez porque en el estridente y compacto de su sonido, quería identificarme y desahogar mi rebeldía, los conflictos familiares propios de un padre adicto al alcohol, y los fracasos que tuve en mi juventud. Pese a que no tuve problemas de drogadicción ni de alcoholismo (ya que desde mi adolescencia he venido practicando el atletismo, primero como deportista de alta competencia en la Liga de Bogotá y ahora para mantenerme saludable), me transportaba con frenesí cuando me encerraba a escuchar música a todo volumen.
 

 Esta especie de segunda edición en la prosa del escritor y periodista, tiene un valor referencial sobre la incidencia de la música en la psicología y en la conducta.

Solo en contadas ocasiones y por simple curiosidad probé la marihuana pero como sus efectos me producían sensaciones desagradables, le cogí miedo a la hierba. Si  embargo el rock obraba como un narcótico que me sacaba de la realidad por unos momentos. Al fin y al cabo era mi única compañía con la que intentaba llenar mi soledad. Doy gracias a Dios que fui educado con mano fuerte por mi padre, un técnico en maquinaria agrícola que me levantó disciplinadamente trabajando en el taller, debajo de los tractores o arreglando las máquinas en las haciendas. En este marco se fue gestando mi vocación por la música, pese a su oposición. Me tocaba estudiar a escondidas con canecas y cartones, que hacían las veces de tambores y platillos. Las baquetas las fabricaba con varas de café, a punta de cepillo y lija. Aprendí a leer la partitura con la ayuda de otros colegas. En 1979 pasé a integrar por primera vez una banda de hard rock, al lado de William Fierro, un cantautor que se radicó en Suiza hace más de 15 años. Posteriormente pasé a otros grupos de rock pesado con profesionales de la escena bogotana. Con el tiempo y por las exigencias del medio, aprendí a tocar otros estilos más suaves como el jazz fusión y el sonido latino. Al fin y al cabo era mi trabajo y por eso me pagaron en tabernas y pizzerías donde toqué. A mediados de los ochenta viví la primera pesadilla como músico de rock. Durante un concierto en el estadero Rancho JR, cerca de Chía, donde tocaron también otras agrupaciones, se armó una trifulca entre los asistentes embravecidos por el alcohol y las drogas que terminó con destrozos y heridos graves. Mientras tocaba con el grupo Neptuno, se estrellaron cerca dos botellazos.

De repente llegó la policía, se fue la luz y gateando en medio de la balacera y la oscuridad salí como pude con los demás del grupo. Durante una presentación en otro concierto realizado en el teatro del colegio La Salle, por la misma época, un corpulento y eufórico metalero se subió al escenario y empezó a palmotear agresivamente en los parches de mi batería. Afortunadamente la fuerte y progresiva música que tocamos lo calmó, y terminó como manso cordero, ayudándome a cargar la batería cuando terminó el concierto. Debido a las precarias medidas de seguridad, algunos de los asistentes  le prendieron fuego a las cortinas del auditorio.

Con La Pestilencia.

Una vez que terminé estudios universitarios, que costeé trabajando, empecé a ejercer como periodista en La República y posteriormente en comunicaciones del Idema. Reuní los ahorros y viajé a Suiza en 1984, para hacer realidad el sueño de mi infancia: conocer a las grandes estrellas de rock. Así sucedió. Incluso pude tocar en la ciudad de Laussane, con músicos europeos. También cubrí para este diario los festivales de jazz de Montreaux y Nyon en Suiza. Conocí de cerca de varios grupos punk, post-punk y los de la llamada “onda siniestra”, vestidos de

negro, con uñas y labios pintados de negro y con una palidez extrema, como cadáveres.En julio del 86 entré en contacto con un género musical muy fuerte y rápido llamado hardcore metal, al integrarme como baterista a un incipiente proyecto marginal llamado La Pestilencia, en Bogotá. El choque fue violento ya que en ese momento trabajaba con un grupo de jazz latino y música popular en una elegante pizzería al norte de Bogotá. Además realicé por esa época un programa de rock y música de vanguardia en la emisora de la Universidad Javeriana, y colaboré en la oficina de prensa de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma, Fedepalma, gerenciada en ese entonces por Antonio Guerra de la Espriella quien sería después senador de la república. Como afiebrado melómano leía cuanto encontraba sobre rock, música industrial o avant-garde. Incluso cuando empecé a oír “música de la nueva era”, incursioné en el yoga con la organización Brahma Kumaris, para buscar paz interior. Esta experiencia fue muy temporal. De un momento a otro resulté metido de pies y cabeza dentro del salvaje y áspero galpón del metal. Durante 1987 y 1988, época en que el país vivía un momento crítico debido al narcoterrorismo, La Pestilencia inició sus presentaciones ante la sociedad marginal y con ello presencié la desesperada realidad de un sector de la juventud capitalina.En 1987 se dieron los primeros conciertos en diferentes locales y en poco tiempo, el grupo logró un buen  número de seguidores. Todos se reunían a desahogarse furiosamente unos con otros a través del pogo (saltos y volteretas con choques violentos entre sí). Este agresivo ritual de origen anglosajón se impuso primero en Medellín. Nuestros seguidores se enloquecían desde el primer compás. Casi siempre  la policía llegaba a interrumpir el concierto, y dada la tensa situación, nos obligaban a terminar el “recital”, en medio de impresionantes dispositivos de seguridad, y nos requisaban encañonados. Tuve miedo de perder la vida o quizá, que hubiese un herido grave en uno de nuestros conciertos.

La filosofía anárquica de las canciones contenía mensajes contra la corrupción social y administrativa, pero también reflejaban la situación que vivía el país. Durante un concierto en la Universidad Nacional se desató una batalla a piedra y botella entre estudiantes y nuestros seguidores.

Milagrosamente no se metieron con nuestros equipos sin embargo, nos llevamos tremendo susto cuando estalló un petardo. Las directivas nos sacaron en carros oficiales. Otra invitación inolvidable fue a un festival punk en Copacabana, cerca de Medellín. El concierto se realizó en un abandonado coliseo rodeado de gallinazos. Me impresionó las largas filas de punteros chupando sacol y alelí (alcohol antiséptico con gaseosa) y fumando marihuana. Adentro, el pogo era demencial y sangriento tanto entre hombres como mujeres. Algunos portaban manillas con chuzos. En las chaquetas de muchos figuraba un escalofriante lema: “No futuro, no esperanza”. Como no había garantías de sonido ni de seguridad, esa misma noche nos regresamos en flota para Bogotá. La muerte rondaba aquel lugar. Otra de las fantasmagóricas experiencias con La Pestilencia ocurrió durante una presentación en el coliseo El Campín, en el 88. El concierto se llamó Calavera Rock-1 y asistieron agrupaciones de Medellín y Bogotá con nombres de pesadilla: Féretro, Reencarnación, Darkness. La pista fue transformada en un cementerio con tumbas y criptas. En el centro estaba el escenario. La propuesta de Pestilencia no encajaba con aquello. A regañadientes tocamos pues se tenía un contrato.

Cambio definitivo

En el 89 realizamos nuestro primer disco. No me importó que al año siguiente el trabajo tuviera repercusión nacional e internacional. Ya no me sentía bien en ese ambiente. Más adelante entré al grupo metálico Excalibur. Nos presentamos al lado del grupo norteamericano Autocontrol. En 1991 pasé al cuarteto Delia y los Aminoácidos, etapa preliminar de Aterciopelados. Tocamos un año en un bar de La Candelaria, con noches al estilo del underground europeo, con personajes de negro parecidos a los vampiros. Mucha bohemia en un ambiente de frivolidad e imágenes ocultistas. Mi última salida a escena del rock capitalino la hice con el grupo pop Estrato Social, en la primera versión del festival Rock al Parque, al lado de un grupo español.

Un colega periodista me invitó a una iglesia cristiana y después de alguna insistencia acepté. Una de las razones era que quería buscar a Dios, aferrarme a algo y calmar mi ansiedad

y profunda tristeza. Un desengaño amoroso hizo pasar por mi mente varias veces la posibilidad del suicidio. Un sábado llegué un poco escéptico. Lo primero que me impactó fue ver las expresiones de alegría de las personas que bailaban y brincaban como enloquecidas con estandartes, exaltando el nombre de Jesucristo.

Pese al choque que me produjeron estos “fanáticos”, sentí tranquilidad. Continué asistiendo. Empecé a ver de otra manera las cosas. El odio y la amargura que habían echado raíces en mí fueron desapareciendo. Perdoné a los que me habían hecho daño. Un cambio real se estaba operando en mi vida. Así acepté a Cristo y empecé al recibir la Palabra de Dios en la Comunidad Cristiana de Fe, lugar que me vio nacer de nuevo. Durante varios años le he servido al Señor como baterista del grupo de alabanza de esta congregación, así como también, como integrante de algunas agrupaciones de pop-rock cristianas y además, participé en la grabación del disco de balada pop “El tiempo de la canción”, bajo la dirección del compositor  y arreglista José Germán Malo. Actualmente formo parte de un proyecto musical que fusiona ritmos colombianos con el funk y el pop.

Nueva dimensión musical

Mi primer encuentro como baterista con la música cristiana sucedió al integrarme a una agrupación con músicos de otras congregaciones. El grupo se llamó Bajo la Gracia y hacíamos algo de pop. La cantante era una actriz de televisión que actualmente vive en USA. Nunca olvidaré la primera presentación en una congregación de Bogotá y con el auditorio repleto. Perecía un sueño ver todo ordenado, era como estar en el cielo. Me acordé del ambiente infernal de destrucción de los escenarios del metal y del punk. Me encontré con Jorge Barco, sobrino del ex presidente de la república, con quien toqué alguna vez en un estudio con su grupo Ship.

Estaba formando un grupo cristiano en Miami.

En 1995 tuve el privilegio de tocar en el estadio El Campín en un evento cristiano, con una orquesta con músicos de varios países. La sensación fue indescriptible: una multitud de manos levantadas clamando al sonido de trompeta y tambor por la paz de Colombia, y para que el amor de Cristo reine en todos los rincones de la patria. La otra parte del milagro se operó sobre algo que quería como mi mejor herencia. Me desprendí sin sentimentalismos de una colección de más de 3 mil discos rigurosamente clasificados y 700 casetes, que había conseguido a lo largo de muchos años. No quería saber nada de lo que me atara al pasado. Al fin y al cabo esto no había llenado mi vacío, solo quedó el recuerdo del conocimiento y la técnica.

Decía Eduardo Arias en su artículo publicado en El Espectador: “Cruzadas contra el rock”, que es muy fácil echarle la culpa al rock de todos los problemas de la juventud, cuando el asunto de fondo está en la educación. Añadía que nunca se cuestiona la estrecha relación entre la música tropical y el consumo de aguardiente, ron y otras drogas socialmente aceptadas que provocan tantos muertos y trifulcas, que generalmente tienen como  telón algún vallenato, bolero, ranchera o merengue.“Sin embargo, jamás se han emprendido brigadas moralistas contra estos géneros musicales que incitan al desamor, el suicidio, la depresión y el desespero. “El doble sentido, la perversión y la pornografía suelen aparecer en el chucuchucu y en incontables ejemplos de porno-salsa y merengue-cama, que suenan continuamente en la radio sin que nadie proteste”. Este es el lastre que carga un sector de la población colombiana, que solo tiene en este medio a su único escape, poniendo en entredicho su salud mental.

Rock, drogas y música tropical.

No es secreto que el rock ha mantenido estrecha relación con la droga. Mucho se ha escrito sobre el tema. Es el pesado lastre que ha cargado este lenguaje universal, con el que se ha identificado millones de jóvenes. Empezó con Leary, llamado el profeta de los alucinógenos en los sesenta, época de la sicodelia de moda otra vez en los noventa. Y aunque es llover sobre mojado, hay incontables casos de muerte, suicidio y otros accidentes inducidos por el escape desesperado entre rock, depresión y droga tanto de estrellas como Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison, John Bonham, Kurt Cobain y el cantante de la banda INXS, así como de otros jóvenes desconocidos. Sin embargo hay quienes han podido ser rockeros a punta de jugo de naranja y yogurth. En esto no se puede generalizar. Todo depende del ambiente, de la educación, del hogar, de los principios. Nuestra sociedad mojigata e hipócrita aún no se escandaliza por el elevado consumo de licor en la juventud, ya que es la única droga socialmente aceptada. Basta con ver los fines de semana la creciente clientela joven alrededor de las licoreras, aunque es lo mismo en fiestas con música tropical, así como en encopetadas esferas ejecutivas, en rumbas gomelas de tecno y dance y en la pandilla de barrio que escucha merengue dominicano, el insoportable y antimusical reggaetón, vallenato o salsa.

Ciertos géneros como la llamada “música del despecho” inducen al licor y al suicidio como salida a la soledad. La música como poderoso canal es utilizada con ramplonería y mal gusto para pervertir sin que nadie diga nada y sin ningún control en la difusión. Tanto se habla de la salud del pueblo colombiano pero no se hace nada. El conflicto de fondo sigue siendo el enorme vacío interior, que busca llenarse con lo primero que se encuentre. Muchos se hallan solos, llenos de odio y carentes de amor y compresión. A esto hay que agregarle la falta de adecuada formación de los jóvenes (sin llegar a la represión) que los ubique como servidores honestos de la sociedad. El hecho de brindarle comodidades al joven no indica que se le está dando amor. Es por eso que a edad temprana, muchos piensan en el suicidio porque ya lo han probado todo y la vida no les sabe a nada. Es la llamada “Generación X”, que se debate en la incertidumbre con una mente vacía, seguramente porque no le han apuntado a un ideal alto, ni han buscado la dirección de Dios, enceguecidos en el engaño de las cosas pasajeras.

 

 

Artículo disponible en http://www.noticiascolombia.net/jorgeleon.html

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L’Abri: Un refugio para la reflexión.

Julio 30, 2008 · Dejar un comentario

Por Boris J Pinto.

A mediados de los años 70, la Iglesia cristiana en América  se encontraba en una encrucijada con respecto a su  papel en medio de su propia cultura. Importantes sectores de la sociedad señalaban la actitud adoptada por diversas denominaciones cristianas, las cuáles esperaban el inminente regreso de Jesús a la Tierra, junto con todos los eventos relacionados con este retorno triunfal, como el rapto de la iglesia, la gran tribulación, la abominación desoladora, entre otros eventos escatológicos desde un punto de vista dispensacionalista. La inminencia del retorno de Cristo, provocó el que muchas Iglesias fueran “raptadas” antes de tiempo, pues su posición y su actitud ante la dinámica de sus sociedades, parecía en muchos casos, la actitud de alguien que si bien aún no ha partido, ya se está despidiendo de los suyos. Indudablemente la influencia de esta postura, atizada por el éxito editorial de publicaciones como Late Great Planet Earth de Hal Lindsey, contribuyeron en  precipitar los anhelos de una generación de creyentes que veían el fin de los tiempos al doblar  de la esquina. Tras la publicación del libro de Hal Lindsay, vino la película Like a Thief in the night y canciones clásicas como el himno de Keith Green A song to my parents y el clásico de Larry Norman I wish all we’ll been ready. El resultado, en muchos casos, fue una posición abnegada y distante frente a los desafíos del mundo que rodeaba la Iglesia. Sin lugar a dudas, hubo también un despertar evangelístico que trajo a muchos hasta las Iglesias, pero al final, todos vieron pasar las fechas señaladas sin la culminación de los hechos escatológicos que todos consideraban inminentes. Por supuesto la crítica se centraba en la postura lejana y en ocasiones indolente que muchos sectores cristianos adoptaban frente a las realidades de su mundo. El papel del cristianismo en la cultura mas allá del evangelismo y de algunos ejemplos de trascendental relevancia como es el caso de Martín Luther King, seguía sin proponer hechos e ideas que condujeran hacia una  transformación profunda y definitiva de una sociedad enferma que necesitaba cimientos sólidos en sus valores quebrantados para no sucumbir aplastada por  la historia. Los escritos y mensajes del predicador presbiteriano Francis Schaeffer, lograron encontrar un eco amplificado a mediados de los años setenta, cuando muchos jóvenes descubrieron en su discurso, respuestas sensatas para el eterno interrogante de su papel como creyentes en medio de la cultura.

Nacido el 30 de Enero de 1912, Schaeffer  fue un ministro presbiteriano, quien realizó sus estudios en el Hampden-Sydney College de Virginia y en el Westminster Theological Seminary de Filadelfia. En 1938 recibió su grado en teologìa,  siendo el primer alumno graduado en  The Bible Presbyterian Church,  sirviendo entonces como pastor en congregaciones de Pennsylvania y Missouri hasta 1948. Su mayor contribución se encuentra en el plano de la  apologética. Influenciado por otros pensadores cristianos como Cornelius Van Til y Edward John Carnell, en 1955 viaja a Europa, hasta los Alpes suizos, donde junto a  su esposa Edith, deciden colocar su hogar a disposición  de los jóvenes, ministros, pensadores, y en general  todo tipo de público interesado en profundizar acerca de  los diversos tópicos inherentes a  la presencia del cristianismo en medio de nuestra cultura. Mas que un centro de entrenamiento misionero o doctrinal, L’Abri  (Shelter en inglés), se convierte en un refugio para itinerantes inquietos de todo el mundo, en busca de respuestas profundas y al mismo tiempo sencillas, acerca de las preguntas que a diario, como creyentes, nos hacemos en silencio. La conversación, la exposición de diversos puntos de vista, el análisis detallado, bajo una perspectiva filosófica, cultural, teológica y cristiana, aún siguen siendo la  mayor  contribución de L’Abri. Francis Schaeffer sostiene que la palabra de Dios contiene  las respuestas necesarias para cada interrogante humano, en cada área particular  de su experiencia, con la capacidad de transformarse de acuerdo a cada edad sociológica y hablar con una elocuente persistencia a la necesidad específica  de cada época, poseyendo una capacidad intrínseca de validez generacional, una vigencia intemporal.

Schaeffer considera  que el cristianismo histórico  debe proveer respuestas para el hombre de hoy inmerso en una edad postmoderna, caracterizada por un relativismo profundo en cuanto a la ética y la moral y un progresivo deterioro de las grandes metanarrativas y las doradas epopeyas humanas, donde el único imperativo categórico pareciera ser  nuestro profundo descreimiento de las cosas. Como escribiera un poeta español definiendo en pocas líneas el espíritu epocal de la postmodernidad:

 

 

Entusiasmado

salí temprano en la mañana

a robarme el fuego de los dioses,

pero regresé tarde y lento

fumándome un cigarrillo.

 

 

Ante este  panorama, Dios usa Su palabra como un argumento propositivo para los grandes interrogantes de cada época, haciendo brillar las líneas doradas de Su Voz de la misma forma en que el apóstol Pablo las hizo escuchar en medio del Areópago de Atenas, delante de los epicúreos y los estoicos, iniciando su discurso apologético desde la propia religiosidad griega, reconstruyendo su mensaje cristiano desde las cenizas del altar al dios no conocido, citando lo escrito por los poetas atenienses en el himno a Zeus y haciendo de este himno y del altar al dios no conocido, una profecía y un púlpito desde el cual los viejos poetas y los dioses ocultos de Grecia parecían predecir desde el origen de los siglos apócrifos, el advenimiento de un nuevo Dios, mas glorioso que Zeus y mas poderoso que los dioses olímpicos: Cristo y Cristo crucificado. Pablo, un teólogo, un ciudadano del mundo y un apóstol, conoció e interpretó el espíritu de su época e hizo hablar a los poetas y los dioses de su tiempo para que todos, estoicos y epicúreos, inclinaran su oído a la verdad de Cristo revelado. Hoy por hoy, existen las mismas corrientes de pensamiento. La posmodernidad de la cual habló Lyotard, cultiva el epicureísmo, el hedonismo como virtud, la búsqueda incesante del placer por el placer, el humanismo narcisista que persigue el éxito personal y encuentra en el mercado todo lo necesario para alimentar los apetitos de su ego, su sensualidad y su autosatisfacción. Lejos de los idealismos y las grandes cruzadas filantrópicas y altruistas, los discípulos de Epicuro, cuyo dios es el vientre, prefieren alimentar la voluptuosidad de sus sentidos antes que una espiritualidad famélica e intrascendente, mientras los estoicos del siglo XXI, cultivan el autocontrol, calibran sus chakras energéticos para evitar el infortunio y mantener la calma, gobiernan su propia mente, y aun, pueden ser su propio dios. Ambas corrientes de pensamiento y de conducta siguen presentes en nuestro tiempo, y al igual que Pablo, nos es necesario observar y reconocer los diferentes elementos culturales que nos rodean, conocer su dinámica, su discurso, para hacer del discurso cristiano, un discurso pertinente y trascendental.

 

Tener una mente espiritual, es comprender que debemos poseer la sabiduría de Dios presente en las escrituras, y no pensar como el hombre moderno piensa, que su propio conocimiento finito es un suficiente punto de partida.(F Schaeffer).

 

Francis Schaeffer nos ha hablado también sobre un término aplicado a nuestra cultura cristiana. El Guetto. Al hablar de guetto, estamos  hablando de una subcultura, inmersa dentro de una cultura reinante, frente a la cual dicha subcultura se encuentra aislada  y en ocasiones en abierta contradicción. Uno de los primeros guettos legendarios, lo organizó el papa Pablo IV en 1555, tras la promulgación de su bula papal Cumnimis absurdum, en la cual, asumiendo que el pueblo judío estaba “condenado” a la esclavitud y al rechazo del amor de Cristo, obligó  a la población judía a vivir en una pequeña área de la ciudad de Roma,  confinados y excluidos del resto de la sociedad, encerrados bajo llave por las noches en su pequeña patria hebrea, obligados a llevar un sello distintivo que le permitiera a cualquiera reconocer a la distancia  a un judío, como en los días de la ley mosaica a los leprosos; los hombres debían llevar un sombrero amarillo. Las mujeres, algunos  tipos de velos que cubrían sus cabezas y ropas de colores definidos, sin la oportunidad de enseñar, ni ocupar cierto tipo de cargos dentro de la sociedad romana. Este estilo de guetto fue perpetuado por papas sucesivos e imitado en otras ciudades  italianas, hasta poco después del papado de Pío IX en el siglo XIX. Este guetto romano tardó casi cuatro siglos en ser abolido, siendo retomado bajo el imperio Nazi de Adolfo Hitler, quien reprodujo prácticamente los mismos patrones sectarios  de Roma. The Jewish Quarter (Wohnbezirk),  fue una de las prácticas más atroces del mundo moderno y de las más inconcebibles de toda la historia. En ciudades del Este de Europa, se establecieron varios de ellos: Lodz, Warsaw, Vilna, Riga, Minsk, siendo quizá el más famoso el guetto de Varsovia en Polonia. Nadie podía entrar, nadie podía salir. Alambradas de púas, muros enormes y grises, soldados custodiando de noche y de día el guetto, obligaron  por años a una población judía hacinada, maltrecha y hambrienta, a una exclusión total del resto del mundo.

La Iglesia ha pasado también por varios tipos de guetto. El primero quizá sea la iglesia primitiva subterránea, la iglesia paleocristiana, obligada a vivir y ministrar bajo el subsuelo del imperio Romano, en las frías y oscuras galerías de las catacumbas romanas, acostumbrada a congregarse en lugares secretos como las periferias de la ciudad, o los cementerios solitarios en las noches,  conducidos a estos extremos por la feroz persecución romana impulsada desde  el trono del Imperio. Nerón, Calígula, Vespasiano, entre otros, impulsaron numerosas persecuciones hacia una “secta” que no adoraba a los dioses del Imperio ni participaba de las fiestas religiosas de la ciudad. Algunas fracciones de protestantes en Europa desde el Siglo XVI, también fueron perseguidos de forma inmisericorde, como los hugonotes en Francia, o los protestantes en Italia bajo el papado de Pío IX en el siglo XIX. Por su parte, sectores Protestantes también han sido el guetto  victimario, como es el caso de la “Teocracia” en Ginebra conducida por Calvino, donde hombres como Miguel Servet fueron condenados a la hoguera por no someterse a los dictados infalibles  de la teocracia. En algunos países como Rusia, China Popular, Vietnam y otros países de orientación comunista, el cristianismo ha sido también sometido a ese tipo de persecución. En estos casos, la intolerancia y  la violencia han justificado la discriminación de la Iglesia en sus diferentes momentos. Pero el guetto al que se refería Francis Schaeffer, es un guetto diferente. En medio de los mismos dictados post-modernos, el cristianismo hace parte de la enorme y variada  multiplicidad social, lo cual le ha permitido expandirse numérica y denominacionalmente, si bien  a nivel cultural, científico y estético, sus contribuciones han sido, en muchos casos, aún exiguas. A ese tipo de guetto se refería Schaeffer. No el guetto impulsado por la abierta persecución en contra de nuestros principios, sino el guetto construido en nuestra propia mente, edificado con los muros levantados en las arenas borrosas de nuestra imaginación, que ha llevado al cristianismo a convertirse en una minoría encerrada dentro de una cultura dominante, a la cual parece no pertenecer, a la cual critica, condena y boicotea, en lugar de aportar, reconstruir y transformar. En muchos aspectos, seguimos siendo una minoría, aunque nuestras iglesias crezcan sin parar, y las denominaciones se multipliquen por miles, nuestra minoría no es una minoría numérica, quizá es mas una minoría cultural, intelectual y  creativa, alimentada por nuestros propios prejuicios y por una visión limitada del mundo, en el cual estamos, aunque no militemos conforme a sus principios y valores. La persecución entonces, es nuestra propia persecución y es nuestra propia exclusión. Nuestro lenguaje, nuestras costumbres, nuestras expectativas son comunes para los habitantes del guetto, pero pueden sonar extrañas para los extraños, a los que sin embargo, queremos llamar “hermanos”. En un tiempo en que las ciencias estadísticas y exactas gobiernan cada decisión humana, la Iglesia en Latinoamérica sigue apostándole a la anécdota como una herramienta vital de su mensaje. Culturalmente, esta es una verdad de a puño. En medio de nuestros  prejuicios, hay sin embargo enormes contradicciones. Pretendemos aislarnos del mundo que nos contamina con su cultura, pero adoptamos los mismos patrones y estándares para emitir nuestros juicios de valor. En su carátula de  1983  Eye of the storm, Mark Heard pondría en claro su posición al respecto:

 

 “Prefiero verme a mí mismo como un escritor que es cristiano, y prefiero permitirle a mi fe saborear mis observaciones en vez de dictarlas.  Prefiero que mi pluma actúe como un nervio receptor y escriba acerca del mundo – el único y  real – que existe afuera de las nociones simplistas, plásticas, alimentadas por los medios, de la sociedad y la sociedad cristiana sobre  aquello que es la vida y aquello que es importante.

Heard concluyó enfatizando, “Prefiero no excomunicarme  a mi mismo, ni del mundo “secular” ni de la iglesia, a favor de intentar escribir en una forma que sea comunicativa para ambos pero calculada hacia ninguna”.

 

 

El pensamiento de Schaeffer debería ser revisado con mayor profundidad por la Iglesia contemporánea. En un tiempo en el que se sientan preceptos “infalibles” al interior de las Iglesias, el modelo de conversación, estudio y opinión teológica propuesto por Schaeffer en L’Abri, sigue siendo una enorme contribución a la mente cristiana que necesita ser renovada en cuanto a su propia percepción  respecto a la cultura y el universo dentro del cual  se desarrolla, y  al  cual debe afectar, influyendo con propuestas, con ideas, con hechos, lo cual no se logra sustrayéndose a sí misma del mundo. El  papel de la Iglesia, sigue siendo  el papel de la sal, que preserva al mundo  de su propia  corrupción. Y el papel de la teología es el papel de la nodriza que alimenta, que conduce, que enseña, que corrige y que conversa con la hija de su Señor, con la lámpara encendida en todo tiempo, leyéndole historias antes de dormir, noche tras noche, hasta que el esposo y el padre, vuelvan por segunda vez.

 

 

 

 

 

 

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Glenn Kaiser.

Julio 27, 2008 · Dejar un comentario

Glenn Kaiser

Por Boris J Pinto.

A principios de los años 70, tuvo lugar uno de los antecedentes culturales mas interesantes en el devenir reciente de la iglesia cristiana en los Estados Unidos. Eran cientos y miles los jóvenes que se bautizaban en las playas californianas abrazando la fe cristiana, jóvenes provenientes de una generación maltrecha por lo que los años 60 habían dejado a su paso. Anarquía, drogadicción, inmoralidad, incertidumbre, eran parte del legado que la generación hippie, The flower power generation, había dejado a su paso. Fue así como nació, liderado por algunas iglesias como The Calvary Chapel, The Jesus Movement, un movimiento cristiano que buscaba hacer contrapeso a los anti-valores hippies y brindar por otra parte nuevas alternativas a los jóvenes que día tras día decidían entregar su vida a Cristo. De aquella época hay grandes nombres que hicieron historia, Larry Norman, John Fischer, Phil Keaggy, entre muchos otros, pero quizá uno de los más representativos, y de los que hoy en día aún siguen conservando una enorme vigencia, es el nombre de Glenn Kaiser.

Nacido en 1953, Glenn creció en los suburbios de Wisconsin. El menor de tres hermanos, sufrió como muchos el divorcio de sus padres. “Una casa fría, poca comida y nada de dinero, fueron la regla por muchos años”, tras lo cual el mundo de las drogas y algunos intentos de suicidio marcaron la juventud de este joven músico, que en el otoño de 1971, conocería a Cristo en medio de este movimiento por Jesús. Al año siguiente, formaría una de las bandas legendarias del rock cristiano, Resurrection band una banda enfocada en el Hard rock clásico, con marcada influencia del blues sureño, tocando en parques y cárceles, al tiempo que comenzaba una labor de liderazgo ministerial en la naciente comunidad cristiana Jesus People U.S.A, comunidad que se establecería definitivamente en Chicago en 1973, caracterizada por su sencilla vida en comunidad y por sus servicios de asistencia pública para mujeres y niños, de la cual llegaría a ser uno de los pastores principales. Resurrection Band tiene en su haber alrededor de quince trabajos discográficos, como Rainbows end (1979), Awating your reply (1978), Lament (1995) , los cuales nos muestran una banda enfocada en una labor evangelística de alta factura musical, además de ser , mas que una banda pionera, un ministerio que ha sabido equilibrar su labor musical con una labor pastoral, la cual se refleja en The Cornerstone Festival, el evento que desde 1984, se viene realizando en Illinois, (cuyo director es el baterista de REZ, Johnny Herrin)y el cual, sin lugar a dudas, es uno de los espacios mas reconocidos en el ámbito de la música cristiana contemporánea, donde bandas, tanto nuevas como consagradas, se dan cita cada nuevo año, al tiempo que se dictan talleres y seminarios enfocados al liderazgo y la adoración, así como a la promoción de las artes y los deportes entre los jóvenes americanos.

Desde 1990, Glenn Kaiser, comenzó a alternar su trabajo en Resurrection Band, con otro proyecto mas enfocado en el blues, The Glenn Kaiser band , además de su trabajo como conferencista y productor de otras bandas como Seeds. Su labor como Pastor y director de alabanza la podemos evidenciar a través de The Cornerstone Magazine y de su propia página glennkaiser.com, donde continuamente publica artículos de mucho interés para músicos y ministros de todo el mundo.

David was a bluesman, es el nombre de uno de estos artículos publicados recientemente, que nos enseña como Dios puede crear música en nuestros corazones aún después del fracaso; también nos refleja el corazón de este hombre, que al igual que David, es también músico, pastor, salmista, y por supuesto, un auténtico bluesman.

Los domingos en la mañana, los asistentes a Jesus People USA Covenant Church , pueden escuchar algunas de sus canciones, canciones que han inspirado y han sostenido en la fe a muchos creyentes por mas de 20 años, canciones como Greater love, o Plant your seed again, de la cual extraemos el siguiente fragmento:

Cuéntame si tú aún lloraste

Sobre los remanentes de la primavera

Tanto plantado, tan poco que quedó

Del amor no quedó nada por traer

Planta la semilla otra vez

Planta la semilla otra vez

Planta la semilla otra vez

No hay forma de saber tan solo creer…

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Samuel Vila

Julio 25, 2008 · 1 comentario

SAMUEL VILA

por Boris J Pinto.

En Agosto de 1997, mi esposa recibió un enorme libro que mi hermana le enviaba como regalo desde Europa , con un mensaje escrito a mano en su primera página “Muchas gracias por los tulipanes , espero que el Señor te enseñe mucho a través de este libro”. El Nuevo diccionario Bíblico ilustrado de Samuel Vila y Santiago Escuain, se convirtió en uno de los libros de consulta obligados para nosotros en nuestro trabajo de preparar bosquejos y mensajes dirigidos a los jóvenes que semana tras semana, asistían a nuestras reuniones de jóvenes en diferentes domicilios de la ciudad. Este fue el primer libro que conocí del señor Samuel Vila, cuya profundidad, claridad y utilidad práctica, mas allá de pretensiones puramente eruditas, es sin lugar a dudas uno de los libros más conocidos y utilizados por los lectores cristianos en Hispanoamérica. Es de hecho, después de la Biblia, el libro mas vendido en lengua castellana, editado y publicado por editorial CLIE, casa editorial fundada por el mismo Samuel Vila Ventura en 1964.

De la mano de sus escritos, la vida de Samuel Vila se nos presenta como ejemplo de una vida entregada sin tregua a una causa y un propósito eternos. Nacido en Rubí, población barcelonesa de España en 1902, en el seno de una familia católica que abrazó la naciente fe cristiana en 1889, Samuel Vila recibió su nombre como señal de su dedicación a Dios por parte de su madre, y desde muy pequeño, empezó a recorrer el camino de un llamado específico. En la escuela dominical de la iglesia metodista local a la cual asistía, recibió como regalo una imprenta de juguete con tipos movibles de caucho, con la cual empezó a imprimir versículos bíblicos sobre pequeños recortes de papel, los cuales arrojaba desde la ventanilla del tren durante sus viajes a Barcelona, para que cualquier viajero desprevenido tuviera a la mano las noticias del evangelio, traídas por el viento, a las orillas de la vía del ferrocarril.

A la edad de 26 años publicó su primer libro, A las fuentes del cristianismo, en el cual planteaba las diferencias fundamentales entre una fe cristiana evangélica y la fe católica tradicional, obra que le granjeó no pocos enemigos provenientes del catolicismo ortodoxo, educados en una España edificada “En el yunque del catolicismo”, hostil entonces a toda expresión de fe diferente a la tradición de una España orgullosa de monarquías católicas, otrora, uno de los bastiones mas poderosos de la contrarreforma católica de la orden jesuita de San Ignacio de Loyola, una nación que veía en las nuevas confesiones protestantes a un enemigo común, como un ejército cismático en las costas de la fe tradicional. En medio de tanta oposición, Samuel Vila comenzó su trabajo no solo como escritor, sino también como pastor fundador de varias congregaciones en diversos puntos del territorio español, las iglesias de Tarrasa y Maresa (Barcelona), fundadas en 1924 y 1933, así como su labor literaria, al frente de la revista El Eco de la Verdad, son muestras de un trabajo incesante, motivado por el que sería uno de sus principios de vida “Haz mientras vivas, lo que hubieras querido hacer cuando mueras”. Así llegaron otros títulos homiléticos y apologéticos, La religión al alcance del pueblo, Pruebas tangibles de la existencia de Dios, Pensar y creer, Manuel de homilética misma y sus fundamentos históricos, sobre la vigencia del pensamiento cristiano en todas las épocas, así como el deseo de contribuir en la formación de nuevos predicadores, conscientes de su labor como heraldos de la palabra.

Pero la oposición católica no fue ni la única ni la más feroz. Durante la guerra civil española, la dictadura fascista de Franco impulsó una violenta censura a las denominaciones protestantes, llegando a tacharlas de “masones, comunistas, apátridas , anti-españoles, marxistas”, declaraciones que hacían correr de boca en boca, además de folletos, publicaciones gratuitas y sermones incendiarios, convencidos de que una mentira dicha mil veces, tarde o temprano, se convertirá en una verdad. Durante los cuarenta años de dictadura, hubo allanamientos violentos a domicilios particulares en los cuales se celebraban servicios cristianos, fusilamientos de algunos pastores como Atiliano Coco y Salvador Iñiguez, iglesias destruidas, así como un veto inquisidor sobre toda publicación “disolvente”, clasificación que incluía manifiestos comunistas contrarios al régimen y por supuesto, escritos y sermones protestantes. Es interesante una cita de la época “La inteligencia dócil de los jóvenes y la ignorancia de las masas fueron el medio propicio”, y siempre lo han sido, pues mientras La junta depuradora de bibliotecas, cercenaba el derecho fundamental de expresión en España, muchos abandonaban la fe, otros, como el escritor Leopoldo Panero, se convertían en poetas áulicos, en desacuerdo, pero al servicio de un régimen que no vaciló en destruir en 1937 la población vasca de Guernica, para permitir que la Alemania nazi probara su fuerza aérea contra una población civil indefensa. Durante este período de libertad secuestrada, Samuel Vila no vaciló en su misión a través de una modesta revista clandestina Sermón por correo, por medio de la cual alentaba a sus hermanos dispersos a perseverar en medio de la adversidad. En el libro José Cardona, en defensa de una fe, se nos habla de la labor de Vila en aquellos días.

Con su ímpetu y su especial forma de ser, convencido de la labor de difundir el Evangelio, solamente estaba dispuesto a responder ante Dios y ante la historia, pasó por encima de todas las prohibiciones y pese a los riesgos, convencido también de que en algunos casos el fin justifica los medios, con la colaboración de Salvador Salvadó y otro valiente impulsor evangélico barcelonés, Rafael Serrano, empezó a editar libros en pie de imprenta extranjero, en ediciones clandestinas hechas en España, manteniendo en marcha la editorial CLIE, de forma secreta y aumentando la producción de literatura evangélica hasta el punto de instalar en su propia imprenta también clandestina en su propia casa.

Así nació lo que hoy en día es la editorial CLIE, quizá una de las mas representativas casas editoriales del mundo hispano, que ha dado a luz, miles de publicaciones cristianas con el firme propósito de edificar al cuerpo de Cristo, y de proveer herramientas que fortalezcan la Iglesia frente a los desafíos que debe enfrentar en cada generación.

Al revisar la biografía de Samuel Vila, nos encontramos ante el espíritu de un hombre impulsado por valores eternos, que nos desafían en nuestro trabajo diario y nos invitan a plantearnos algunas preguntas: Cual es mi imprenta de juguete? que quisiera haber hecho cuando muera? En este viaje cotidiano, las ventanillas del tren aún permanecen abiertas y el viento siempre estará dispuesto a llevar las Buenas Nuevas de nuestra mano a todo viajero desprevenido que camine a las orillas, de la vía del ferrocarril.

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JOHN WESLEY

Julio 24, 2008 · 1 comentario

Por Boris J Pinto

“La pasión y el prejuicio gobiernan el mundo, pero bajo el nombre de la razón”.

Uno de los nombres obligados en la historia de la Iglesia es el nombre de John Wesley, el fundador de la Iglesia Metodista de Inglaterra en el Siglo XVIII. En su historia hay elementos relevantes que nos aportan elementos y principios que la Iglesia moderna debiera revisar con mayor atención.

John Wesley nació en Junio de 1703 en Epworth Inglaterra. Hijo de Samuel Wesley un predicador anglicano y de Susana Wesley, una piadosa madre de 17 hijos, quien educó a su familia sobre los básicos principios de la fe cristiana, Wesley encontraría en los escritos de Lutero y en la influencia del conde de Zinzendorf, el norte de su llamado y su ministerio.

En 1725, tras estudiar en el colegio Charterhouse y en Christ Church en la Universidad de Oxford, fue ordenado diácono y empezó a servir en el seno de la comunidad anglicana, fundando en la misma Universidad el legendario “Holy Club”, un grupo de jóvenes predicadores, quienes se impusieron rígidas conductas de elevada espiritualidad como el ayuno regular, la predicación en cárceles, la visita a gentes pobres, la oración y el profundo estudio de las Escrituras, con el objetivo de impulsar la misión de la Iglesia al interior de la vida universitaria de Oxford. Su estricta disciplina en cuanto a la práctica de su fe, les valió el apelativo en principio irónico de “ Metodistas”, adjudicado por sus compañeros de universidad. En este grupo estaban su hermano Charles Finney y el fundador del metodismo calvinista George Whitefield.

En 1735, viaja junto a su hermano Charles a la ciudad americana de Georgia, enviado en misión por la Iglesia anglicana. Su experiencia y los resultados de este viaje fueron frustrantes. El fruto obtenido de su empresa misionera, no rindió los frutos esperados. Pero en su viaje a Georgia, conoció en el barco a unos hermanos moravos, discípulos del conde Zinzendorf, cuya devoción, su sencillez, su humildad y su dependencia total de Dios, causaron en el alma de Wesley una profunda impresión. Al volver a Inglaterra, se plantea ya la escisión del anglicanismo oficial. En 1738 durante una predicación ferviente en Oxford, plantea que la conversión es el resultado de una actitud del corazón, más que un asunto racional. Después de su fracaso en las colonias americanas, Wesley comprendió que la salvación no derivaba de un ascetismo riguroso y de un sufrimiento autoimpuesto, sino del conocimiento y la experiencia de la gracia de Dios.

Esta nueva posición le puso en aprietos ante la Iglesia anglicana, tras lo cual marchó hacia Alemania para aprender más de la colonia morava del conde Zinzendorf. De vuelta en Inglaterra, junto con George Whitefield, ante la prohibición de usar los púlpitos de la Iglesia oficial, decidieron empezar a predicar al aire libre, en distritos como Bristol, en comunidades de mineros y obreros del ferrocarril, quienes se convirtieron en una creciente audiencia de miles y miles que empezaron a acercarse al Evangelio ante la mirada incrédula del clero anglicano.

El ministerio de Wesley se caracteriza por varios puntos interesantes: Wesley , influenciado por el pietismo alemán, instituyó un ministerio donde la enseñanza de la Palabra estaba a disposición de cada creyente, de una manera voluntaria y espontánea. Dividió su ministerio en circuitos locales, en los cuáles líderes laicos, no necesariamente ordenados, podían enseñar las Escrituras. La santidad, la perfección de la conducta humana, ayudada por la gracia divina, eran fundamentales en la vida cotidiana. Su énfasis social, su trabajo misionero y evangelístico, las predicaciones al aire libre, en espacios abiertos, concurridos y populares, La intensidad y la urgencia de sus mensajes, sus fervientes predicaciones, así como la perfecta organización casi militar de la Iglesia metodista, eran un rasgo distintivo de su trabajo como comunidad.

Otro aporte indudable del ministerio de John Wesley, fue su contribución a la cultura de la Iglesia. No sólo era un gran lector. Entendió la necesidad de fortalecer a sus predicadores y en general a su comunidad, con herramientas doctrinales e intelectuales. Para ello, escribió libros sobre historia universal, sobre ciencias naturales, historia de la Iglesia, medicina y música, convencido de que sus maestros y sus fieles, muchos de ellos obreros y trabajadores humildes, podían encontrar en la Iglesia, no sólo las claves de la salvación eterna, sino tambiénlos medios para una vida más feliz y más fructífera, abriendo dispensarios de salud, involucrándose en tareas de reforma social, trabajando y escribiendo en contra de la esclavitud, publicando libros muy baratos para impulsar el ejercicio de la lectura entre las clases menos favorecidas.

Su ministerio alcanzó metas increíbles. Después de haber fracasado en su primer viaje a Georgia, fueron muchos los misioneros wesleyanos que conquistaron multitudes en las colonias americanas. Aún a la edad de ochenta años, podía vérsele predicando varios sermones diarios, recorriendo comunidades marginadas y repartiendo entre ellos comida y abrigos. Fueron miles de kilómetros los que recorrió a pie o a caballo, predicando sin descanso las verdades eternas de la palabra de Dios por casi 54 años. Criticado por muchos, trabajó siempre en medio de una gran oposición, que sin embargo, jamás podrán restar méritos a una vida dedicada por entero al servicio hacia Dios y hacia su patria, Inglaterra. Muchos afirman que el ministerio de John Wesley, contribuyó definitivamente a salvar a Inglaterra de una revuelta social, que era casi inevitable en los albores de la revolución industrial, llevando a miles de obreros, mineros, labradores y campesinos a una vida perfeccionada en Cristo. Su ejemplo nos enseña que la Iglesia, puede ser como lo enseña Jesús, “ La sal de la Tierra” , “ La luz del mundo “, dejando a su paso huellas que ni el oprobio ni el olvido , pueden borrar

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Geeks, Tesis y Libertad

Junio 18, 2008 · Dejar un comentario

Por Mario Arias

Lo admito, soy un geek… no se preocupe, no están malo como piensa, si nunca a escuchado el termino aquí hay una buena definición, extraída de Wikipedia:

Un geek es una persona que comparte una gran fascinación por la tecnología e informática, abarcando los diferentes tipos de geek desde un nivel de fascinación normal a hasta niveles obsesivos. Es descrito más como un estilo de vida y una forma de ser, que una afición concreta por algo poco habitual.

Como buen geek leo grandes cantidades de información diariamente y hace algun tiempo encontré un articulo muy interesante: “95 Theses of Geek Activism” o “95 tesis del Activismo Geek”, algo desordenado, pero muy interesante; trata sobre todas aquellas cosas que los geeks(y todas las personas en general) podemos hacer para ayudar a un mundo mejor, centradas en un tema muy importante La libertad de información; algo de suma importancia en nuestro mundo actual. El Internet, los blogs, youtube y todas aquellas herramientas, no garantizan por si solas la libertad de información, existen grandes intereses tanto privados como gubernamentales para controlar la información que le llega al común de las personas, que pasan desde lo puramente económico a lo francamente fascista.

De todas estas tesis, una me llamo poderosamente la atención la tesis numero 7:

Lee las 95 tesis originales . Sí, son irrelevantes a estas causas; sí, son religiosas —y ni se acercan a la mía—; y sí, tienen más de 500 años, pero demuestran que expresar tus creencias clara, efectiva, y públicamente para enfrentarte al status quo puede cambiar el mundo. ¡Por supuesto, no tengo alucinaciones de grandeza!

Las 95 tesis de Lutero, que extraño terminar leyendo sobre, para muchos, el documento más importante de la reforma protestante, en un sitio de Internet que no es cristiano… aunque pensándolo bien lo extraño seria encontrarla en un sitio cristiano; las 95 tesis no podrían estar mas olvidadas.

Nuestras iglesias no conocen la historia de las batallas de fe que existieron detrás del simple hecho de poder leer la Biblia en nuestro idioma, algunos de los mas grandes siervos de Dios entregaron su vida por algo que para nosotros es tan normal como hacer (o no hacer) nuestro devocional.

¿Estamos en un error? Ciertamente no, Los principios de Sola Scriptura, Solo Cristo y Soli Deo Gloria, nos llevan a “olvidarnos” de lo que grandes hombres han hecho por la fe que profesamos, yo creo que el mismo Lutero lo habría querido de esa manera. Lo que si es un error es que al dejar a un lado la historia podríamos estar cayendo en errores del pasado.

Las 95 tesis son una hermosísima composición sobre la libertad, sobre la responsabilidad que debe profesar todo cristiano, pero en mayor medida ataca a las instituciones que pretenden sojuzgar la relación personal que debe existir entre Dios y el hombre, evidentemente algunas son anacrónicas y entenderlas fuera de su contexto puede ser una tarea titánica; lo se, no todas las personas tienen la paciencia de investigar estos temas, pero aprenderíamos tanto de donde proviene nuestra fe, que bien vale el esfuerzo.

Muchos errores que la iglesia comete en la actualidad parecieran ser los mismos a los que se enfrento Lutero, lamentablemente algunas cosas no han cambiado. ¿Errores? Se preguntara el lector curioso, ¿Acaso las 95 tesis no son en contra de las indulgencias? La iglesia evangélica no tiene indulgencias, dirá el lector indignado… no, obviamente no tiene indulgencias… pero es que a veces nos olvidamos de lo que realmente importa, ¿acaso no es una indulgencia, en su sentido mas básico, una forma de alejarnos de Jesús por algo material?. Muchas veces predicamos “Superación Personal” (obviamente creo que Dios nos hace mejores cada día) en vez del Evangelio, “Prosperidad y Abundancia” (no me mal interprete, yo creo que Dios bendice a su pueblo) en vez de misericordia, “Crecimiento” (a mi también me molesta ver sillas vacías en mi iglesia) en vez de amor y caridad, “Actitud Positiva” en vez de Fe.

Vamos a jugar un juego, yo voy a citar algunas de las 95 tesis y ustedes cambian “Indulgencia” por su palabra favorita (“Superación Personal”, “Prosperidad y Abundancia”, “Crecimiento”,”Actitud Positiva” o cualquier otra que usted quiera) y “Papa” por “Pastor” o “Líder”… van a ver como lo que les digo tiene sentido:

32. Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.
36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.
37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.
41. Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.
42. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.
43. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.
44. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.
45. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.
46. Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.
47. Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.
49. Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.
53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.
54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.
55. Ha de ser la intención del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante) deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.
72. Mas quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.
74. Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.
81. Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.

¿Les gusto el juego? Me temo que a muchos no, mi intención no era molestar a nadie, pero si retar a que volvamos a la bases de la fe; Si conociéramos las raíces, aun históricas, de nuestras creencias ¿Seriamos una mejor iglesia? No lo se, es posible que si, solo Dios lo sabe, pero si creo que veríamos las cosas desde otra perspectiva.

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