So many years have passed, i still believe…
Considerado uno de los más grandes guitarristas en la historia del rock, Phil Keaggy es uno de los sobrevivientes del legado musical del Jesus Movement con mayor vigencia y prodigalidad en su producción musical. Existe un rumor, acerca de que en alguna ocasión, durante un show musical, Jimmy Hendrix fue abordado por la pregunta ¿Que se siente ser el mejor guitarrista del mundo?, a lo cual el respondió, -no lo sé pregúntele a Phil Keaggy. El mismo Keaggy afirma no estar seguro de tal afirmación, y muchos lo consideran mas una leyenda urbana de la CCM que un hecho comprobable. De cualquier forma, el nombre de Phil Keaggy está inscrito en las crónicas del rock, junto al nombre de grandes virtuosos como Eric Clapton, Jimmy Page, Eddie Van Halen, Jimmy Hendrix, con mas de 30 trabajos discográficos a la fecha que han recorrido el Rock clásico, el blues, la música celta, grandiosos instrumentales acústicos, eléctricos y sinfónicos, además de sus innumerables contribuciones en otros proyectos paralelos. Quizá su nombre no sea muy recordado por muchos, en virtud al rango de distribución limitado de su música en medios esencialmente cristianos, pero su trabajo ha logrado consolidar una carrera que sobrepasa en número, esencia y profundidad, el legado de otros grandes dinosaurios del rock, ya extintos.
Educado en una numerosa familia en la zona rural de Ohio, a la edad de cuatro años Phil Keaggy perdería en un accidente doméstico el dedo anular de su mano derecha, tras herirse con el grifo roto de una bomba de agua, sobre la cual el pequeño Phil jugaba.
Recuerdo que yo solo levantaba mi mano izquierda cuando preguntaba. En tercer grado, tuve una foto con mi clase tomada en mi primera comunión, y mientras los chicos estaban orgullosamente sonriendo a la cámara, ahí yo me estaba examinando el dedo que me faltaba. Desearía tener aún aquella foto. Estaba totalmente inmerso en mi propio mundo aquel día, y es así como me sentía la mayor parte del tiempo.
Sin embargo, este accidente y su secuela permanente no fueron un obstáculo para el innanto desarrollo musical de Keaggy. Hacia 1958, en Boardman un suburbio de Youngstown, Ohio, obtendría su primera guitarra por 19 dólares, una Sears Silvertone, con la cuál empezó a practicar intensamente, aprendiendo sencillas tonadas y otras muy en boga a finales de los años 50. Sin embargo los Keaggy perderían en aquellos años mucho más que el dedo derecho de Phil. El hermano mayor de la familia moría en un desafortunado accidente de tránsito, su hermana menor sufría otra herida importante en uno de sus pies, mientras su padre se sumergía en el alcohol.
Vendrían los primeros intentos por conformar una banda. En los años de colegio, The Squires y The New Hudson Exit (o The Vertices), serían las primeras agrupaciones en las cuáles Phil aportaría su creciente talento en la guitarra eléctrica, grabando algunos demos convertidos hoy en piezas de colección. Tras mudarse a California, entró en contacto con un amigo del colegio, John Sferra, con quien fundaría en 1968 la banda que comenzó a imprimir el nombre de Phil Keaggy dentro del vasto universo de los guitar heroes, Glass Harp. Pronto, su audiencia comenzó a crecer desde Youngstown hasta Nueva York, cautivando la atención de muchos críticos y músicos cautivados por la calidad y el virtuosismo de estos jóvenes músicos, capaces de hacer buen rock al estilo de The Beatles o de Moody Blues, al tiempo que eran capaces de improvisar en tarima con la misma elegancia de un trío jazzístico de Chicago o New Orleans. Se abrieron puertas para tocar ante audiencias significativas como teloneros de bandas ya consagradas como The Kinks. Poco después firmarían contrato con Decca Records. Pero el ascenso de Glass Harp era directamente proporcional al descenso espiritual de sus miembros. El LSD irrumpió en sus mentes con la sugestiva promesa de liberación, desalienación mental y como un poderoso catalizador de las experiencias creativas de la banda. Las mismas promesas tras las cuáles sucumbieron genios y mediocres, al final de los años sesenta.
De cualquier forma, de regreso al 69 yo estaba experimentando con LSD. Ya había hecho algunos viajes y era terrible; pensé que podría realzar mi habilidad creativa en la música, pero no era así. Alguna vez escuché una grabación mía tocando cuando estaba elevado y era horrible. Canté tan extraño y toqué tan mal. Pensaba que estaba haciendo un gran trabajo, pero era decepcionante.
Una decepción. La filosofía barata de la expansión farmacológica de los sentidos, el rock psicodélico, el amor libre, la generación del poder de la flor, habían llevado a Phil Keaggy y a muchos jóvenes talentosos a disputarse las algarrobas con los cerdos, en medio del gran chiquero espiritual de los años sesenta.
En Febrero de 1970, los padres de Phil sufrirían otro aparatoso accidente en carretera. El padre de Phil había sufrido un trauma cerrado de tórax, con una lesión pulmonar reversible. Pero su madre, tras el violento impacto, vivía un panorama más sombrío. Tras la muerte de Marguerite Keaggy, el vacío espiritual de Phil se convirtió en un abismo. Ni la música, ni su guitarra Fender Stratocaster, ni su colección de clásicos de los Beatles, ni sus cápsulas amarillas de ácido lisérgico, podrían rellenar el vacío tras la muerte de su madre. Tampoco podrían devolver a un joven de 19 años, las oraciones vespertinas que su madre invirtió en sus diez hijos, por años, hasta el día final en que según su hermana Ellen, pudo ver en su cama, frente a ella, la figura de Jesús, como un padre ansioso de recibir a su hija de vuelta en sus brazos eternos. En medio del duelo familiar, Ellen la mayor de sus hermanas, compartió ante todos su nuevo nacimiento en Jesús. Pocos días después, Ella y Phil asistirían a un servicio dominical de las Asambleas de Dios, donde en medio de una certeza sobrenatural, de rodillas, Phil recibiría a Jesús como el rector amoroso de sus jornadas por venir.
Yo sabía que había intentado un sinnúmero de otras cosas; yo había visto el otro lado. Deseaba ver que tenía Dios para ofrecerme. Pero no conocía mucho. Ni siquiera sabía lo que El iba a hacer, pero sabía que Jesús era la respuesta
Siguió tocando por varios años con Glass Harp, aunque sus metas y su alma habían sido profundamente transformadas. Por algún tiempo se congregó en una pequeña comunidad llamada The Barn, mientras procuraba la manera de invertir su talento en la obra de Dios. El primer trabajo discográfico de Glass Harp, producido en 1970, incluyó temas compuestos por Phil como Can You See Me y Look in the Sky, que dejaban entrever su nueva manera de ver las cosas, hablando abiertamente de Jesús en sus canciones, testificando acerca de su fe durante sus presentaciones en público, que cada vez eran mas frecuentes, mas masivas y menos locales.
Tras tres grabaciones con Glass Harp, Phil Keaggy comprendió que igualmente su matrimonio con Sferra y Pecchia no duraría toda la vida. Decidió dejar la banda tras la grabación del legendario Carnegie Hall y la grabación de It makes me glad en 1972. Sus pasos se dirigieron entonces hacia una pequeña congregación en Freeville Nueva York, fundada por el talentoso disc-jockey Scott Ross. Love inn se convirtió en el nuevo hogar de Keaggy, donde comenzó a congregarse regularmente colaborando con Ross en el desarrollo de su creciente ministerio, trabajando por aquella época como encargado de la sala de reproducción de cintas de Love Inn, donde diariamente Keaggy, el virtuoso guitarrista, trabajaba doblando cintas del show radial de Scott Ross, con quien soñaba la fundación de New Song, un nuevo sello discográfico regido por elevados principios cristianos. Bajo este sello grabaría junto a Ted Sandquist en 1977, The Courts of the King, un LP en el cual Phil interpretaba todo tipo de instrumentos, desde Guitarras, hasta laúdes, salterios y percusión. Paralelamente vinieron trabajos importantes junto a Paul Clark(Come into His Presence, 1974), Peter York, colaboraciones esporádicas junto a Love Song y 2nd chapter of Acts( In the volume of the Book, 1975), la grabación de su primer trabajo en solitario What a Day ( Financiado con 1800 dólares de su propio bolsillo) y posteriormente en colaboración con Buck Herring, uno de los clásicos de los años 70, Love Broke thru, grabado en 1976, el cuál incluía líricas inolvidables, algunas extraídas de poemas como Disappointment, escrito por Edith Lillian Young, As the ruin falls, de C.S Lewis (escrito tras la muerte de su esposa) y el tema homónimo Love broke Thru, original de Keith Green y Randy Stonehill.
Lejos de los grandes sellos discográficos del mainstream, muchas de sus producciones tempranas vieron la luz en el seno de pequeños sellos. Emerging, Town to town, The Master and the musician, nos muestran a un Phil Keaggy luchando en medio de un tiempo de profunda transición, en el cual Phil se mudó con su esposa Bernadette a Kansas, buscando una nueva dirección para su música, un poco estancada desde Emerging, hecha la salvedad, por supuesto de The Master and the Musician de 1978, su primer álbum instrumental en el cual Keaggy interpretó todo tipo de instrumentos: Guitarras de 6, 12 cuerdas, bajo, percusión, batería, BGV, e-bow guitars, teclados, etc. The Master and the Musician sería el primero de muchos álbumes instrumentales que se han convertido en uno de los sellos inconfundibles de su música. Vinieron después grabaciones con Nissi Records, Sparrow, Myrrh records, Epic, Word, colaboraciones y trabajos conjuntos junto a otros grandes como 2nd chapter of Acts ( The Roar of love,1978), Compassion All Star Band( One by One, 1988), Jimmy A (Entertaining Angels,1991) Nina Astrom { A Matter of Time, 1993), Bryan Duncan, Ragamuffin Band ( The Jesus record), Michael Card y Jean Michael Talbot ( Brother to Brother), Scott, Denté, PFR, Amy Grant, grabaciones inolvidables como su concierto de navidad junto a la orquesta filarmónica de Londres, Beyond Nature ( 1991), (quizá uno de sus mejores instrumentales acústicos), 220, Way back home, The wind and the wheat, Find me in this fields, Crimson and Blue, (Uno de sus grandes trabajos rockeros que incluía temas como John The Revelator, una versión moderna del blues clásico de Blind Willie Johnson, y When will I ever learn to Live in God, del músico irlandés Van Morrison), Acoustic Sketches, Music to Paint by, In the quiet hours, Hymnsongs, True believers, además de extensas recopilaciones, discos tributo y grabaciones restringidas para clubes y suscriptores.
Su música ha recorrido un horizonte de colores y vertientes creativas impresionantes para cualquier músico. El dejo particular de su guitarra, tan evidente en cortes como Pilgrim’s flight, Nothing but the blood o I feel the winds of God Today, sigue tan presente y suena tan cálido aún en trabajos recientes como The Uncle Duke Project. Frente a su música, hay quienes critican su marcada similitud en la interpretación vocal respecto a Paul McCarthney, similitud que Keaggy no desmiente. Otros preferirían cortes mas rockeros como Don’t pass me by o John The Revelator y menos tratamientos acústicos como In the quiet Hours. Otros reniegan del día en que Keaggy decidió dejar atrás Glass Harp, cuya audiencia comenzaba a desbordar recién empezando los años setenta, para comenzar a labrar una empinada jornada en el difícil y no del todo omnipresente mercado de la música cristiana contemporánea. Estos últimos celebran a rabiar los legendarios reencuentros de la banda durante estos casi treinta años. Pero más allá de apreciaciones particulares, su música y su vida hablan con una elocuencia superior. No sólo la versatilidad de sus interpretaciones o la impecable técnica de sus nueve dedos. Letras inolvidables como And on That day, The survivor o True believers, nos han alimentado a muchos y nos han demostrado que Dios es suficiente para llenar plenamente nuestras propias carencias individuales, hasta alcanzar la excelencia en cada cosa que emprendamos. La humildad de su música es un reflejo de su humildad como creyente. En alguna ocasión alguien afirmó “¿Que sucedió con Phil Keaggy?, el pudo haber salvado el mundo con su guitarra”. La guitarra de Keaggy ciertamente no salvó el mundo, pero nos habla con una honestidad y una fe sencilla, que difícilmente pueden encontrarse en el mercado reinante de la música contemporánea.
Muchos años han pasado desde entonces. Aún, seguimos creyendo.


1 respuesta hasta el momento ↓
jeronimo marenco // Octubre 16, 2009 a 6:29 pm |
el mejor de todos los tiempo y una personalidad arrolladoramente sencilla…